5 ago. 2020

Desmontando a Daniela Ortiz de Zevallos, la rica criolla peruana que abronca a la clase obrera al grito de "privilegiados"

"Decir la verdad es, en ocasiones, un acto revolucionario"


Vivimos tiempos inciertos y bastante confusos. Tiempos donde la inmediatez, la fugacidad de las redes sociales y el paso de la militancia real al activismo digital genera que se cuelen impostores, que al calor del ego del like, la búsqueda de un futuro profesional y en ocasiones ambas, hacen que verdaderos caraduras lideren cosas que, en un contexto como la militancia física, sería bastante complicado. Si a ello le sumamos la comunión de intereses que surge entre ellos y que en el periodismo, la precariedad ha extendido ese nuevo periodismo donde no se contrasta sino que se milita, sin percatarse de si se está engañando a los lectores, tenemos el cóctel perfecto para que haya y proliferen personajes como las de la historia que les voy a exponer. 

A Daniela Ortiz la conozco desde noviembre de 2018 en redes, cuando un enfrentamiento con "feministas islámicas" que venía de años, por sus posiciones (y su acoso a mujeres laicas) y las mías les llevó a sacar un estúpido comunicado que les valió el reproche y quedar desacreditadas ante medio Twitter (y a punto de acabar declarando en un juzgado): Daniela, a quien yo no conocía, se unió al coro linchador sin molestarse en preguntar ni en contrastar la información que difundía, pero me sirvió para conocerla y conocer su posición política. 

¿Y cuál era esa actividad?¿Denunciar el racismo de la ultraderecha?¿Los mensajes de odio de nazis o fascistas?¿Las condiciones de esclavitud laboral de muchos migrantes? No. Era promocionar con retweets su actividad en museos y exposiciones, promocionar con perfomances su faceta de "artista" y cargar contra la izquierda blanca y la clase obrera que vive en España/Cataluña (aquí dejo una búsqueda que muestra su obsesión y su desprecio tanto a la izquierda en sí como a lo que representa). De hecho, todas sus publicaciones inciden en eso: la clase obrera es privilegiada, la izquierda es privilegiada y la izquierda es más racista que la derecha. Comentarios que resultan sorprendentes. 

El problema es que ese discurso, que algunos compran y desconozco el motivo, es difícil de sostener si resulta que se descubre que tú eres miembro de una familia de la oligarquía de Perú. Y eso es lo que ha pasado. En este mes, el que aquí escribe, decidió hacer este hilo, cansado de los ataques constantes de Daniela Ortiz a trabajadores, militantes comunistas o gente que se las ve y desea con llenar la nevera cada mes, explicando la familia de la que proviene Daniela Ortiz, con una sencilla búsqueda en Google. Era realmente insultante que una miembro de la oligarquía peruana, que tiene a la clase obrera peruana viviendo en uno de los países con mayor desigualdad de América, se permitiera insultar constantemente a gente que, seguramente, haya conocido el verdadero peso que supone nacer y crecer en la clase trabajadora. 

Al parecer, luego he podido saber que otra cuenta ya había sacado esos datos a raíz de su intervención en un programa de TV. Cabe señalar, y esto quiero que quede bien claro, que si Daniela ha recibido ataques y amenazas (aún no ha mostrado cuales son esos ataques y amenazas que ha recibido) son condenables y censurables, faltaría más, máxime si tienen un cariz racista o xenófobo. Ella, en los diarios donde habla y en la red social twitter habla en todo momento de "amenazas de la ultraderecha a las que se suma la izquierda blanca", pero me ha sido imposible encontrar esas "amenazas a las que se suma la izquierda". Porque en todo momento, la crítica en la izquierda ha sido una crítica política y una crítica a su sobreactuación, omitiendo su origen familiar (se vendía como una inmigrante de familia humilde y pobre). 

Daniela Ortiz es en realidad Daniela Ortiz de Zevallos Pastor. Es miembro de una importante familia de Perú llegada en el siglo XVII, los Ortiz de Zevallos, con ramificaciones en la nobleza castellana. De hecho, su prima fue Miss Perú y presume de sus riquezas en las revistas de la alta sociedad de Perú. Su tío ha sido embajador en EEUU, lo que posiblemente explica el motivo por el cuál Daniela ha tenido el privilegio, según la Vanguardia, de salir en un avión pagado por el Estado Peruano para víctimas de la COVID mientras 1.400 peruanos están desesperados por regresar a su país. Ella misma reconoce, en la ficha artística que le realiza el ex diputado de En Comú Podem y amigo personal suyo, que llegó a Barcelona gracias al dinero de su familia adinerada. Miembros de su familia aparecen como altos cargos, diplomáticos, políticos y empresarios de Perú del siglo XVIII, XIX y XX, como se puede ver con una simple búsqueda. Por tanto, esa fachada de inmigrante pobre, oprimida y explotada dista mucho de la realidad de la privilegiada miembro de la familia Ortiz de Zevallos. Por no hablar de los carísimos estudios en la elitista y privada universidad católica donde los realizó.

Estos datos, por supuesto, han sido completamente omitidos en todas las informaciones sobre su caso. Han sido varios medios los que se han hecho eco del caso: ABC (no deja de ser sorprendente que ABC se haya convertido de repente en un medio anticolonialista e indigenista), La Vanguardia, Público, El Salto o Kaos en la Red. En dichos medios tampoco se exponen las críticas que se hacen, respetuosas, sobre su posición política y sus privilegios de clase, por parte de militantes de izquierda. De esa forma, se está estigmatizando a las personas que solo hacen una justa crítica política a Daniela: de repente, todas esas críticas, son tachadas de ultraderecha. Es decir, se ponen a la misma altura que la de posiblemente desaprensivos que solo atacan a Daniela por lo que denuncia, no por las contradicciones entre su clase social y su discurso. 

Algunas de esas críticas son, precisamente, de personas del feminismo y de la izquierda a las que Daniela Ortiz ha estigmatizado en las redes sociales, aprovechando su faceta de "activista" y aprovechando su buena relación con los movimientos alternativos en Barcelona, de los que cabría hablar largo y tendido, pero eso daría para otro artículo. De hecho, la realizada por Mimunt Hamido es muy recomendable leerla, pues muestra la doble vara de medir de dichos movimientos. Mimunt es una mujer de país musulmán que ha recibido ataques y amenazas por combatir desde el feminismo discursos contra la mujer, mientras Daniela Ortiz la machacaba por sostener esos discursos, apoyando un supuesto feminismo de corte religioso. 

Y cabe preguntarse: Aunque el discurso de Daniela Ortiz pueda ser correcto. ¿Es lícito que lo haga ella, teniendo unos orígenes tan privilegiados?¿Con qué derecho puede ella tachar de "privilegiados" y "vividores" a trabajadores que cobran salarios de miseria?¿Por qué en ningún momento la crítica de Ortiz sale de la dicotomía blanco-racializado, eludiendo en todo momento el carácter de clase social?¿Quizá por miedo a perder los privilegios multiseculares de su familia?¿Por qué aquellas personas peruanas que han recriminado a Daniela Ortiz su estatus social y que conocían a su familia eran tachados de "colonialistas" por ella y sus palmeros?¿Por qué todo aquel que te ha hecho una crítica política ha sido tachado de racista, aunque jamás hiciera alusión alguna a tus orígenes (salvo a los de adinerada y criolla de apellido)?

¿Por qué Daniela Ortiz se ha negado a denunciar las amenazas que existían contra ella?¿Por qué argumenta que se debe al miedo a la expulsión si gozaba de permiso legal de residencia, como ella exponía en una entrevista?¿Cómo es que ese miedo jamás lo mostraba cuando realizaba performances en público, mucho más arriesgadas y que podían acarrear detenciones?¿Por qué aprovecha para cargar contra una "izquierda" con la que tiene especial obsesión?¿Por qué detesta el comunismo como ideología y carga siempre contra él, quizá por su clase social?¿Por qué insultaba al idioma catalán, tachándolo de colonialista y negándose a aprenderlo, si ella siempre habla en castellano y no en una lengua indígena?

Y esto, que es una simple anécdota y el desemascaramiento de una impostora, sirve para retratar a cierta parte de la izquierda, perdida en el laberinto de la posmodernidad. No hay partido catalán ni de ámbito estatal que no haya sacado la cara por Daniela y se haya dejado atrapar por el sentimentalismo barato: Una pobre artista oprimida ¿quién no va a mostrarle su apoyo? Y si a eso le sumamos sus buenas relaciones con la pequeña burguesía artística de Barcelona o en el conglomerado del movimiento "social", especialmente en estos movimientos que inciden en aspectos raciales y no en la desigualdad social, donde Daniela se sentía como pez en el agua, tenemos el caldo de cultivo perfecto para convertir a una rica descendiente de las familias más tiranas de Perú en una pobre oprimida. Lo cual no quita que merezca apoyo si ha sido amenazada, pero sin dejar de separarlo de la crítica política que también merece por lo expuesto anteriormente. 

Esperando el regreso de Daniela Ortiz de su "exilio" en poco más de dos meses. A su llegada al aeropuerto de El Prat, será recibida como una estrella y proclamada Virreina de Cataluña por esa izquierda "alternativa" que no sabe ni donde tiene la cabeza. Que otra cosa no, pero clase, tiene. Vaya si la tiene. Una Ortiz de Zevallos, Algo así como si la Duquesa de Alba se hubiera ido a EEUU a tachar de privilegiado al currante de un supermercado de Arkansas. 

25 mar. 2020

Reflexiones en cuarentena: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? (Primera parte)

Llevamos ya varios días encerrados en casa algunos y otros obligados a trabajar y ese exceso de tiempo nos está permitiendo pensar mucho. Pero esos pensamientos se disipan por el ruido. Ruido de unos sectores y otros, ruido de propaganda cada vez más cansina y burda, unos para defender a capa y espada lo que haga el Gobierno como palmeros, otros para criticarlo buscando réditos electorales en medio de la mayor catástrofe que ha vivido España desde la dictadura y la posguerra.

Lo primero que debemos tener en la memoria son las víctimas: 2.800 personas a día de hoy, la mayoría ancianos, ancianos que lucharon, que consiguieron mejoras que nosotros disfrutamos y a los que, por mucho que nos duela, no hemos sido capaces de proteger todo lo que deberíamos. Les hemos fallado. Y todo esto no es un accidente del destino ni hay que dejar para mañana para reflexionar que nos ha traído a este lugar. Hay muchas razones, pero hoy quiero centrarme en las más recientes. Dejaré para otro artículo las estructurales, que las hay y son más importantes si cabe que las más inmediatas: Desindustrialización, capitalismo, recortes sanitarios, privatización de la atención a mayores, etc.

1. El papel informativo y de servicio público de una ínfima minoría, silenciada e insultada.
Desde hace unos días hay una estúpida carrera de algunos (o mejor dicho, de muchos) por mudar la piel e ir de eruditos, sabíos, avisadores, adelantados en el conocimiento del COVID-19. Y una carrera igual de estúpida de otros por vender a todo el mundo que esto no se podía saber, que es muy fácil hablar a posteriori, para tapar su escasa capacidad de autocrítica. La realidad: Unos y otros, salvo una ínfima minoría, se dedicaron a tranquilizar a la población: Unos por situarse en la órbita del Gobierno (con excepción de Yolanda Díaz, la única miembro del Gobierno que tomó medidas y fue desautorizada por Sánchez y los empresarios) sin la más mínima autocrítica ni ética periodística; y los otros por no perjudicar a las empresas que les alimentan y les brindan millones en funcionamiento y en publicidad. 


Mientras todos los medios al unísono, los "expertos" y las Autoridades nos tranquilizaban en España, la OMS, científicos no empotrados ni con el poder ni con las empresas y China estaban avisando al mundo de la catástrofe del COVID 19. En mi caso, los vídeos de un joven vasco llamado Jabiertzo y su novia china, Lele, que viven en Wuhan y que informan sobre el terreno de China, me ayudaron a comprender la magnitud del problema. Los seguía desde que los medios occidentales se dedicaron a hacer pasar a yihadistas sanguinarios que actuaban en Siria como "represaliados" del régimen comunista chino y ellos elaboraron un vídeo explicando la realidad. Sus vídeos sobre el COVID-19 dese enero me ayudaron a comprender la magnitud del problema: Como Occidente informaba de forma tremendamente alarmista sobre China y cambiaba el discurso a tranquilizador cuando se hablaba de Occidente. O cuando a mediados de febrero solicitaban aplicar las medidas chinas en Italia y España.

Pero ellos no fueron los únicos que advirtieron. Hubo gente que sin tener mucho que ver y sin causarme ninguna simpatía, también lo hicieron en España. Uno fue Iker Jiménez, periodista de Cuarto Milenio. Debo reconocer que el personaje me inspira poca confianza y está escorado a la derecha, pero el programa que hizo fue impecable, con asistencia de expertos y científicos. Otro fue Pedro Cavadas, cirujano, el 30 de enero, avisando del virus en Espejo Público. Tras el reportaje, EL PAÍS publicó un artículo tachándole de alarmista y entrevistando a "expertos" (pagados para engañarnos, porque no dijeron la verdad) que le acusaban de cínico e irresponsable. A Iker Jiménez le tacharon de lo mismo. Resultó que tenían razón, mientras los que iban de periodistas serios y referentes, ahora recurren al "No se podía saber". No, no os dió la gana informar, porque sois unos estómagos agradecidos. 


2. El papel propagandístico y de ocultación de la mayoría de medios de comunicación y "periodistas" de este país. Una gran mentira que ahora pagamos. 

Solamente inicialmente, cuando el virus estaba solo en China, las informaciones eran alarmistas y exageradas (con el propósito de perjudicar a China, porque todos los medios de comunicación de masas en España siguen la agenda de EEUU). Entonces las noticias eran de represión, muertes y cadáveres sacados de casa: Sí, lo mismo que ocurre ahora aquí, pero que se titula con otras palabras.

Pero una vez el virus saltó a Europa, los medios hicieron lo posible por minimizarlo. Desde EL MUNDO hablando de que era una enfermedad que se curaba con un paracetamol a finales de febrero a los vídeos de EL PAIS y la SER con Iñaki Gabilondo llamando idiotas a quienes se alarmaban, la entrevista del Hormiguero donde Mamen Mendizábal se tronchaba de quienes mostraban alarma o el programa "científico" de TVE donde se llevaba a "expertos" a hablar del COVID como una simple gripe. Iñaki Gabilondo se quejaba de la cancelación del Mobile de Barcelona y tachaba de "alarmismo" el coronavirus. Lorenzo Milà calificaba lo ocurrido en Italia, con varios muertos, de una simple gripe que solo afecta a los ancianos, recibiendo el aplauso de muchos afines al Gobierno. EL PAÍS tachaba de machistas a quienes les preocupaba la epidemia. En Libertad Digital tachaban al virus de comunista y de que pretendía parar la economía y a los que avisaban de alarmistas. Y Federico Jiménez Losantos, para no incomodar a las empresas que le sufragan, daba lecciones de lo poco importante que era el COVID-19. O varios periodistas de EL MUNDO se burlaban del COVID-19 y tachaban de alarmista a la gente. E incluso un Editorial del 6 de marzo insultaba a Yolanda Díaz, la ÚNICA miembro del Gobierno que tomó en serio la crisis del coronavirus, por una guia de protección a los trabajadores, alinéandose el diario con Sánchez y la CEOE, que acusaban a Diaz de crear alarmismo. Y que decir de ElDiario, de Nacho Escolar, aleccionandonos con supuestos expertos sobre los motivos para no alarmarnos por el coronavirus a principios de febrero o virólogos expertos que nos vendían que el COVID-19 no era nada.
O su cómico Ordozgoiti llamaba gilipollas y cuñados a quienes advertían de la pandemia.

He querido recopilar los máximos posibles, pero hay multitud de programas en Antena3, Telecinco, la Sexta, TVE o cualquier cadena española durante febrero y principios de marzo en la misma línea. La mayoría mintieron a la población y, lo que es más grave, generaron una sensación de falta de peligro que ayudó a la propagación. Porque si es una simple gripe, si no pasa nada, si se cura con un paracetamol ¿para qué tomar precauciones? La irresponsabilidad de quienes debían haber informado a la gente ha sido mayúscula. Y lo más gracioso: Unos lo hicieron por seguir sin crítica la línea del Gobierno, otros por no perjudicar a la economía y a las empresas. A ninguno les importó la población ni pensaron en ella. Y cuando ya no se puede negar la evidencia, la cosa es graciosa: Unos tachan a todo el mundo de sabiondo, de caraduras, de pretender dar lecciones a posteriori, como si no existieran informes de China y la OMS que alertaron del peligro e incluso artículos en EL PAIS escritos en octubre de 2019. El mismo EL PAÍS, para salvar y lavar la cara de sus periodistas publicó esta entrevista a un científico, hablando de exceso de "confianza" y que "nadie esperaba esto". Y los otros, afines a la derecha, critican a estos otros por lo mismo que ellos, mayoritariamente, también hicieron. A ninguna persona razonable se le escapa, con tirar de hemeroteca, que es puro postureo.


Si hay algo que nos debemos hacernos mirar: La izquierda alternativa, en lugar de tener un discurso alternativo al del Gobierno, ha ido a rebufo de los medios y los palmeros del Gobierno PSOE-Podemos, y es una lástima. Porque en este momento tocan análisis y toca analizar lo que está pasando, no subiéndonos al carro socialreformista acríticamente. 

3. El papel de los "expertos". 

En toda esta crisis se nos ha pretendido vender que había que hacer caso a los "expertos". Es decir, hacer caso a los virólogos, epidemiólogos, científicos. Puede ser una buena recomendación, claro que sí, pues el resto de la población desconocemos las pandemias. Pero no se nos puede olvidar que eran virólogos los que desde las cadenas de TV nos hablaban de una "simple gripe", eran epidemiólogos los que desde algunos medios de comunicación nos instaban a no preocuparnos por el coronavirus, eran expertos los que tacharon el COVID-19 de simple catarro o afirmaban que los asintomáticos no contagiaban. Y en esto lo viví en mis carnes hace días: trabajo de profesor en el primer centro de la Comunidad Valenciana con un alumno con coronavirus. Ante el nerviosismo generado, la Consellería de Sanidad, presidida por Ana Barceló, la consejera del PSOE que afirma que los trabajadores de la Sanidad valenciana se contagian porque quieren, nos envió a dos expertos al centro para mentirnos y tranquilizarnos. En aquella reunión se nos informó de cosas que los mismos virólogos ahora refutan, se dijo que no había que desinfectar el centro y que teníamos que seguir trabajando. Durante 10 días, mientras el Congreso se desinfectaba o se cerraban centros escolares en otras comunidades, el nuestro no lo hizo. No solo nos engañaron, pusieron en riesgo a familiares, alumnos, profesorado y trabajadores del centro por puro cálculo político y para capear el temporal. 

Cuando se nos dice que tenemos que confiar en "expertos", se nos olvida que estos expertos también tienen unas servidumbres. Que algunos de ellos cobran de entidades privadas o gobiernos, que hay algunos de ellos que priman el interés personal o servir a quien le paga antes que a la ciencia. Por eso, muchos de los que han salido en TV nos tranquilizaban mientras otros que afirmaban y alertaban del peligro eran silenciados, conociendo ahora que la verdad y la objetividad estaba en los segundos y no en los primeros. Así, se puede entender que "expertos" asesoraron al Gobierno durante este tiempo.  

4. El 8M y Vistalegre

Antes de enumerar la cadena de errores garrafales del Gobierno en esta crisis, donde ha actuado tarde, mal y a destiempo, es preciso detenernos en el 8M. Queda claro que existe una sensación generalizada de que ciertos sectores pretenden poner el foco en el 8M como principal fuente de contagio. Es una exageración tremenda, porque los datos de Andalucía, Murcia o varias ciudades lo desmienten. Y en esos análisis interesados se obvía la cantidad de eventos multitudinarios celebrados ese mismo fin de semana, concentraron a gran número de personas, sobre todo en Madrid, donde el foco de contagios estaba ya descontrolado el fin de semana del 6 al 8 de marzo, lo que debería haber motivado, al menos en Madrid, la suspensión de esos actos como la suspensión de clases, algo que no hizo ni el Gobierno ni tampoco la Comunidad de Madrid, que esperó al 10 de marzo para hacerlo. Realizar los actos que se hicieron en Madrid, tanto el 8M como el mitin de VOX fueron de una enorme responsabilidad por sus organizadores y por los poderes públicos. Solo hay que ver el alud de contagiados y como tras esos actos el número de contagiados en Madrid se disparó un 2500%. 

Pero si hay algo que señalar respecto al 8-M y fue su papel ralentizador debido a la pugna durante toda esa semana del Gobierno por controlar la marcha. La marcha era gubernamental más que reivindicativa y las dos patas del Gobierno pugnaron por su control. Esa pugna, visualizada en la polémica Ley de Libertad Sexual durante esa semana y la batallla entre el PSOE y Podemos, mientras el COVID-19 y su avance eran sistemáticamente ignorados, contribuyó de forma decisiva a que no se tomasen medidas y a que, pese al informe de la Agencia Europea, el Gobierno mantuviese la marcha, priorizando sus intereses a la salud pública. Y claro, al no suspender la marcha, ¿cómo se iban a suspender partidos de fútbol o el mitin de VOX? La Comisión organizadora de la Marcha del 8M en Madrid, controlada por afines a Podemos, competía por el control de la marcha contra sectores reacios a la legalización de la prostitución, como quedó palpable tras las agresiones a militantes abolicionistas en la marcha. El 8M y la lucha por su control hizo que no se tomasen medidas (y ojo, en el 8M había miembros del PP y Ciudadanos que ahora claman contra la marcha). Ni las organizadoras ni las convocantes han salido a decir nada ni a entonar el mea culpa ante su enorme irresponsabilidad, esperando a que el temporal escampe, como si la sociedad fuese a olvidar el infantilismo cometido y la gravísima irresponsabilidad, a la que se sumó un Gobierno que debería haber primado la salud de todos a sus intereses y que ahora reconoce ese dato. No servirá tachar de machista a quien señale su error histórico, que rara vez se olvidará, haciendo daño a un movimiento legítimo por ausencia de autocrítica e infantilismo irresponsable.

Y en el otro lado, idem. VOX programó un contraacto al 8M en Madrid, a pesar de los datos existentes y conociendo que su Secretario General había estado en un foco de infección y que estaba resfriado. Su irresponsabilidad no solo permitió aumentar los contagios en Madrid, sino extenderlos por la geografía española, con casos detectados en Huesca, Sevilla, Alicante, Valencia y varias provincias. Y del mismo modo, optaron por callar y esconder la cabeza, esperando a que los errores gubernamentales hicieran olvidar su irresponsabilidad, tras poder parapetarse en que "las del 8M habian realizado su acto", olvidando que la manifestación del 8M era provincial y su acto nacional. 

5. La gestión de la crisis por el Gobierno: Solo Yolanda Díaz se salva

La gestión ha pecado de improvisación y actuar tarde, en cierto modo, por lo ya comentado arriba. Desde la recomendación oficial del Ministerio de hacer "vida normal" si se venía de una zona de riesgo el 26 de febrero a la minimización del problema durante febrero, cuando ya empezaba a haber casos locales y Simón, como portavoz del Gobierno en esta crisis nos deleitaba con la frase "España no tendrá más de uno o dos casos leves". Incluso cuando los contagiados empezaban a aumentar y quedaba claro que ya no eran contagios de Italia, sino casos producidos localmente, el Ministro llamaba a la calma y a la tranquilidad o su ministerio se negaba a cerrar escuelas y colegios, a pesar de que los científicos, a los que no hicieron caso, avisaban que eran principales lugares de propagación del virus. La Comunidad de Madrid se adelantó a ello, tardando el Gobierno 4 días en hacerlo en el resto de España. La descoordinación y la tardanza del Gobierno en aplicarlo hasta el jueves, junto a los mensajes lanzados desde febero tuvo un efecto devastador: En Madrid se tomaron como unas vacaciones escolares y los residentes de esta comunidad empezaron a viajar, expandiendo el virus desde el foco descontrolado. Para colmo, el Estado de Alarma se anuncia el viernes pero se aplica el sábado, contribuyendo a esos desplazamientos, fruto de la irresponsabilidad de los multipropietarios de vivienda de varias comunidades. 

La tardanza, desde que el foco se descontrola en Madrid el 4 de marzo hasta el Estado de Alarma hace que la cifra de contagiados pase de 105 personas a 4.176. Tardanza aplicable no solo al Gobierno central, sino también a la Comunidad de Madrid, que pese a la labor propagandística -bastante exitosa, por cierto- durante esta crisis, fue incapaz de monitorizar los nuevos casos y fue la primera comunidad con brotes descontrolados, cuando las competencias sanitarias pertenecen a la Comunidad Autónoma. De hecho, ante el caos en residencias de ancianos en su Comunidad, en las que surgió el primer brote descontrolado de España, Ayuso, muy reclamante tras el Estado de Alarma, rechazaba que el Ejército interviniera en las residencias. Cuando se hizo (y esta sí fue una medida buena del Gobierno), encontró un auténtico campo de los horrores, por lo que cabe preguntarse ¿a quién protegía Ayuso al rechazar la intervención y desinfección de residencias de ancianos?

La tardanza gubernamental solo tuvo una excepción: Yolanda Díaz, quien ya el 3 de marzo presentaba una guía para proteger a los trabajadores del COVID-19, ante los 60 casos que España tenía ya ese día. La respuesta fue inmisericorde con la única persona sensata de todo el Gobierno que advertía del peligro: Fue desautorizada por Pedro Sánchez, fue desautorizada por la patronal y los editoriales de la prensa se cebaron con ella: tanto EL MUNDO, Libertad Digital y OKDiario, tres de los medios más conservadores, criticaron a la Ministra sin piedad. De hecho, fue silenciada conjuntamente tanto el PSOE como por Podemos. Fue el único miembro del Gobierno que vió venir el desastre, pero todo el establishment mediático, económico y gubernamental fue a por ella. No hace falta ser muy listo para saber que hubiera pasado de plantearse una cuarentena cuando Yolanda Díaz advirtió de lo que se venía encima. Pero todos los que ahora reclaman medidas duras desde la derecha criticaron a Díaz cuando avisó, incluso cuando pidió medidas más contundentes que ahora otros reclaman, mientras bendicen el papel de Nadia Calviño, la artífice de que el Estado de Alarma no se aplicase antes. Puro postureo, la cuestión es rascar votos.


 6. El papel de la oposición de derechas: De quejarse de las medidas a proponer mano dura pasando por VOX animando a medidas para aumentar los contagios

Si el Gobierno ha estado desacertado, la oposición ha hecho otro tanto. Ya hemos indicado las críticas a Yolanda Díaz. Pero también la estrategia de estar "en el plato y las tajadas" de PP y Cs: De querer estar en el 8M y apoyarlo de forma irresponsable por figurar a quejarse de ello 3 días después. O de criticar la indecisión gubernamental y la falta de medidas y que te pillen celebrando el 10 de marzo una comilona en plena alerta de coronavirus. Si a eso le sumamos los años de recortes sanitarios y de privatizaciones, no hace falta saber como estaríamos ahora. De hecho, no debe olvidarse que por muchos errores iniciales cometidos por el Gobierno en la crisis del COVID-19, llevan 2 meses gobernando y el PSOE poco más de un año. Las carencias de presupuesto, la falta de medios, los defectos estructurales del sistema sanitario, teniendo en cuenta que siguen siendo los presupuestos prorrogados de la época, no son de este Gobierno (sí lo es la imprevisión y la falta de iniciativa).  

De VOX directamente es mejor ni hablar, porque solo a sus fanáticos y fundamentalistas seguidores les puede parecer sensato cualquiera de las cosas que han hecho y propuesto. Durante la crisis han estado callados, dejando que sus mamporreros en las redes hicieran el trabajo sucio o directamente inventasen bulos y falsas informaciones  (curiosamente, la mayoría de ellas en aquellas comunidades donde forman parte del Gobierno regional del PP y Cs o donde le dan soporte). Mientras trataban de tapar el irresponsable acto de Vistaalegre, foco de varios contagios en varias comunidades o acababan creando un conflicto diplomático con China, que les obligaba a borrar un tweet, justo cuando el país asiático es el principal proveedor y donante de mascarillas a España; dos de sus diputados se saltaban la cuarentena acudiendo al parlamento de Andalucia y en Alicante otra diputada daba positivo e inclumplía el protocolo de Sanidad (que instaba a no visitar el Centro de Salud), poniendo en cuarentena a cuatro trabajadores sanitarios. Pues bien ¿cuáles han sido las propuestas de los ultras? La primera, quejarse del Estado de Alarma tras haberlo solicitado y proponer que los comercios siguieran abiertos, lo cual dispararía los movimientos y haría que el virus pudiera expandirse. Y la segunda dejar sin sanidad a los inmigrantes irregulares, haciendo que deban pagarla. La medida ya de por sí es inhumana, pero en plena pandemia es un atentado a la salud pública de los 47 millones de habitantes de España, hayan nacido donde hayan nacido, tengan o no situación regular: al no poder ser atendidos por motivos económicos, los contagiados dejarían de ser vigilados o puestos en cuarentena y expandirían exponencialmente los contagios por todo el país.

Por si fuera poco, acaban de votar en contra de derogar el despido por baja médica en plena crisis del COVID-19. Son un peligro para la salud pública.


7. La no paralización de la actividad productiva. 

Una de las cosas más incomprensibles es el mantenimiento de sectores no esenciales. Banca privada, construcción, industria no esencial, limpieza viaria, servicios municipales, correos, paquetería no esencial, etc. Son multitud los sectores que siguen trabajando, exponiendo a millones de trabajadores españoles innecesariamente. ¿De qué sirve tanto #QuedateEnCasa, tanto Estado de Alarma o tanta multa que se está poniendo a quienes salen a la calle si al final millones de personas siguen saliendo diariamente, hacinados en el transporte público, por seguir desempeñando una actividad que, en estos momentos, no es ni necesaria ni imprescindible? De esta forma, el Gobierno se plega a los empresarios y la patronal, desprotegiendo a los trabajadores. ¿Esto lo debería hacer un Gobierno que presuma de ser de izquierdas? No. Y han sido muchas voces las que han solicitado la paralización de las actividades no esenciales: lo hicieron Pablo Iglesias y Yolanda Díaz (la miembro más competente del Gobierno en esta crisis) al comenzar el Estado de Alarma dentro del mismo Gobierno, lo hizo el sindicato CGT un día después y lo han hecho presidentes autonómicos del PP como López Miras, del PSOE como Ximo Puig, de JXC como Quim Torra en Cataluña. ¿Pasará como en Italia y lo adoptaremos cuando tengamos 5.000 muertes? Parece que vamos a eso. Y habremos perdido un tiempo precioso pero, sobre todo, muertes evitables por primar la economía a las personas, algo de lo que deberíamos aprender de China, tan denostada en los medios de comunicación occidentales.

Para concluir....


Este escrito lo he ido meditando estos días y quedarían muchas cosas por indicar, que son las estructurales, porque todo esto no sucede solo por un Gobierno que toma malas decisiones, gobiernos autonómicos más ocupados en sumar puntos que en solucionar o salvar vidas. Esto tiene unas causas estructurales también, errores arrastrados desde hace años y décadas. Y me niego a aceptar que no hay que señalar culpables. ¡Por supuesto que hay que hacerlo, máxime en una situación como esta! Hay gente que ha dejado España con un gasto sanitario esquelético, que ahora se paga; hay empresarios que se han lucrado con residencias de ancianos y han provocado varios centenares de muertes evitables; hay grandes capitales que se llevaron la producción a China y el SE asiático para ganar más, dejando España desindustrializada, incapaz ahora de fabricar mascarillas. Hay responsables y corresponsables a los que hay que señalar. 

El punto positivo de todo esto es la clase trabajadora y su batalla para combatir esta pandemia: Los trabajadores de la Sanidad y la Medicina, los transportistas, mal pagados y explotados, que nos dan de comer; los trabajadores de supermercados y tiendas, que nos facilitan producto; los estibadores, los trabajadores del campo, los empleados de cuidado y limpieza y muchos otros trabajadores que siguen haciendo que este país no se hunda más de lo que otros ya lo han hundido. Ellos nos sacarán de esto, como siempre ha sido. Tenemos poca memoria, pero en esta sociedad donde estos trabajadores eran ninguneados, a veces acusados de privilegiados, muchas mal pagados y despreciados, ahora estamos empezando a comprender su importancia. Menos aplausos de postureo y más mejorar su valoración cuando esto pase. Porque pasará. Y es necesario que empecemos a sacar conclusiones ya, no esperar a que pase, como pretenden escurrir el bulto, esperando volver a la situación anterior, a lo que debemos negarnos con todas nuestras fuerzas y nuestra energía: Nos va la vida y la salud en ello, esa vida y esa salud que a este sistema capitalista no le importa nada, como ha quedado demostrado. 

6 ene. 2020

Censura en Twitter y el descubrimiento de una nueva red social: No hay mal que por bien no venga

Durante años, he tenido varias cuentas en la red social Twitter. Mi entrada en esa red social fue casi casual a raíz del ataque de EEUU contra Libia en 2011. Tras unos meses sin utilizar la plataforma, acostumbrado a Facebook y considerando un corsé los 140 caracteres, volví para twittear sobre las manifestaciones de 2012, fundamentalmente. Fue ello lo que me hizo quedarme en Twitter y acabar consolidando mi presencia en esa red. Acabadas las manifestaciones y el ciclo movilizador de 2011-2014 y tras considerar qué podía ofrecer yo para diferenciarme de las cuentas que leía, que todas hablaban más o menos de lo mismo (siempre de aquello que los medios de comunicación convertían en tema de debate), decidí que lo que podía hacer era hablar de Historia y de política de países socialistas. Fue así como surgió "Profe Rojo" o "Al Otro Lado del Muro", nombre este último que hizo que me confundieran con una telenovela y viviera alguna de las anécdotas más graciosas que he vivido en esa red social. 

Pero es de lo poco gracioso. La realidad es que la dinámica de esa red social ha acabado siendo la contraria: Aprender a decir las cosas de una manera que pueda no dejar resquicio a la malinterpretación o que te monten un flame. En estos años, las amenazas, insultos, barbaridades e incluso calumnias (borradas despues, en algún caso con disculpa, en otros sin ella) han sido mi realidad en una red social en la que se supone que se trata de tener una conversación. Si no la quieres tener, puedes optar por el silencio y por bloquear. Y como una vez bloqueas no vuelves a leer, ojos que no ven, corazón que no siente.

Esto debería ser lo normal. Pero no lo es. De hecho, incluso cuando tú respondes a alguien mediante cita (si quieres debatir públicamente algo) generalmente se acaba interpretando como un linchamiento e incluso te llegan a culpar de lo que otras personas puedan decir como si tú tuvieras la responsabilidad de las opiniones de todos los que te siguen. Sucede también que quienes más se suelen quejar de que otros linchan son expertos en el arte del linchamiento. Esto viene a ser como la "mierda", que solo huele la de los demás, pero la tuya no. 

Desde un determinado tiempo, Twitter ha adquirido relevancia relativa (nunca debemos olvidar que solo un 10% de la población está allí) y su política de restricción de cuentas ha ido siendo cada vez más dura y cada vez más selectiva. Han llegado a cerrar cuentas de Ministerios venezolanos, de diarios cubanos o de la Presidencia siria, de gobiernos no afines a Estados Unidos, de periodistas sociales, de cientos de miles de tuiteros de izquierdas en todo el mundo mientras Twitter tiene pleno conocimiento del uso de bots en la red por partidos, movimientos e incluso gobiernos (sin ir más lejos, las 300.000 cuentas creadas para respaldar el golpe en Bolivia) o del uso coordinado de grupos y reportes para tumbas cuentas. En mi caso, en solo cinco meses, me han tumbado tres cuentas: una con 123.000 seguidores, otra con 46.000 y otra con 15.000.

Tras ello, movido por el cabreo de tantas horas tiradas a la basura, decidí, a recomendación de algunas personas que me respaldaron tras la censura de Twitter, probar temporalmente en una red que se le parece mucho, pero que no tiene nada que ver en realidad: Mastodón. De hecho, el asunto llegó a saltar a la prensa (imagino que no tendrían muchos temas de los que hablar en Navidad) y se creó un hastag #YoMigroAMastodon. 

Tras varios días en aquella red social, hay muchas cosas que posiblemente la hagan triunfar en un futuro. El primero y fundamental: La seguridad. Mastodón no te pide los datos personales para registrarte, tan solo un correo electrónico, preservando así la intimidad y seguridad de los usuarios.

El segundo, la neutralidad existente en Mastodon. En Mastodon no estás en manos de una empresa centralizada y norteamericana como Twitter, donde numerosas cuentas de países no occidentales han denunciado censura contra sus publicaciones. En Mastodon, incluso, puedes crear tu propia instancia con tus normas y evitar cualquier tipo de censura. Incluso se puede crear una instancia desde un país extranjero (lo que podría burlar determinada legislación represiva en materia de opinión).


Pero sobre todo el ambiente: Recuerda mucho al Twitter de los primeros años, donde se podía hablar y debatir y usarse para la conversación y el distendimiento. El buen ambiente de allí difiere a la crispación, el linchamiento y el mal rollo imperante en Twitter, que en mayor o menor medida te acababa contaminando. Allí hay gente que habla de política y gente que lo usa de pasarrato, sin que ello sea un problema. Además consta de tres ventanas: Una donde lees a la gente a la que tu sigues, otra donde lees todo lo que publican en tu instancia local (ej: mastodon social, en mi caso, mastodon.cat o mastodon.eus en otros, etc) y una mundial donde lees los toots (así se llaman en Mastodon). El ambiente de buen rollo entre los "mastodonters" se acaba contagiando. Cuando alguien entra con ganas de crispar se le suele ignorar o le "josean" (una forma de interacción allí donde se dice algo parecido a quien dice algo, bromeando). 

No existe posibilidad de citar, de modo que, la forma de responder a otra persona invita a un debate a dos al que luego pueden sumarse más personas y no a la exposición pública. Puede ser menos efectivo, pero evita el efecto linchamiento con el que algunas personas usan la citación en Twitter. Además, otro hecho muy positivo es la no visualización directa de los impulsos y faveos (equivalentes al retweet o al me gusta de Twitter), salvo que te molestes adrede en entrar en el tweet. De esa forma, la lucha de egos que en muchas ocasiones fomenta la esclavitud del fav en redes sociales se evita, democratizando la conversación (todos los mensajes tienen el mismo valor). 

Y por último, la posibilidad de debates o tratar temas que en Twitter acaban monopolizados por el algoritmo y los medios de comunicación. Eres tú quien decides lo que lees. En Mastodon no existe el algoritmo, no hay anuncios de casas de apuestas, lo cual jugaría a favor de la juventud que ingresa en redes sociales de microbloggin (en Twitter todas las semanas hay etiquetas promocionando el juego y quienes rechazan las casas de apuestas pocas veces hemos hecho hincapié en este hecho)

Lo que en principio era una mudanza por cabreo, seguramente temporal, se transforma en definitiva. Por las razones expuestas. Es cierto que el timeline podría contar con más gente, pero algunos no olvidamos como empezó Twitter, cuando apenas nadie lo usaba hasta que se generalizó.su uso. Conforme más gente sufra la censura y la invisibilidad que puede aplicar Twitter desde el 1 de enero, más gente, sobre todo aquellos que creen en actuar de forma coherente a lo que defienden, acabarán recalando en Mastodon. El tiempo dirá, pero nada se pierde por probarlo. Ojalá sean muchos quienes lo hagan y no haga falta nuevas censuras de la empresa del pajarito para que algunos se den cuenta. Y es que si de algo me arrepiento en Twitter es no haber usado la cuenta en su día para denunciar el cierre de otras cuentas de un modo más activo.

Me podréis seguir leyendo en esta cuenta de Mastodon, en este canal de Telegram y aquí.

28 sept. 2019

El caballo de Troya del capitalismo verde: Cambiar para que nada cambie

Ayer hubo una "huelga" por el clima donde cientos de personas salieron a las calles a reclamar al Gobierno, un Gobierno que felicitaba a los manifestantes y "huelguistas" su asistencia en vez de enviarles a la policía a reprimirles, que tomara medidas contra el cambio climático. Así, aséptico, "medidas". ¿Cuáles? Da igual, medidas, hay que "hacer algo ya", el tiempo se agota. Estoy convencido que en esas manifestaciones había muchas personas conscientes de que el sistema económico actual es una devoradora de recursos y personas y creyeron que era necesario apoyar la protesta. Aunque su decisión es respetable, creo que a pesar de su buena fe, esa protesta y todo el movimiento que le rodea es una inmensa trampa que no vamos a tardar mucho en descubrir.

Para empezar, mi escepticismo con todo este movimiento empieza cuando, día sí y día también, los grandes medios de comunicación llevan desde hace meses "concienciándonos" del cambio climático y convocándonos a la huelga del clima de ayer. A mi, perdonadme, pero medios que tachaban poco menos que de terroristas a grupos ecologistas que participaban en una protesta hace menos de tres años, medios que han silenciado (porque alguno de sus accionistas han sido denunciados por ellos) el asesinato de cientos de activistas medioambientales en Latinoamérica, no se han vuelto de la noche a la mañana lo contrario de lo que eran. Aquí hay trampa, solo hace falta rascar un poco en todo esto y actuar con sentido crítico. ¿A quién no le gusta que la gente luche por algo? El problema es que igual tu lucha en realidad es una burda instrumentalización donde algunos se van a forrar, como de costumbre, y el pato de todo esto no lo va a pagar quién es responsable, sino los que menos culpa tienen, los más pobres aquí y los más pobres de otros países del mundo. 

Greta Thunberg es la cara de todo este movimiento, una chica de 16 años desconocida a la que, de repente, todos los medios del mundo occidental, todas las instituciones y todos los Gobiernos de Occidente, han convertido en la representante de la lucha mundial por la Tierra, cuyo eje es "que nos estamos cargando el planeta y que todos tenemos responsabilidad en ello y debemos hacer cosas". Para empezar, la utilización miserable de menores de edad para propaganda no es nuevo: la joven cuyo testimonio sirvió para emprender la guerra de Irak en 1991 y la niña de 7 años que tuiteaba en perfecto inglés desde un bastión islamista en Siria ya fueron precedentes. En este caso, la niña cuenta con el concurso para su utilización de sus padres, que gracias a su hija están viajando y vendiendo libros, sin importarle la sobreexposición de la menor. De hecho, fue su padre y el lobby Global Challenge, al que este pertenecía, quienes la promocionan y la convierten en viral. Global Challenge, a quien pertenecen desde el Presidente de la Patronal Sueca, accionistas de Sustainable Energy Angels, un fondo buitre de capital "verde", o David Olsson, el dueño del mayor fondo inmobiliario "sostenible" de Suecia. Una panda de hermanitas de la caridad que solo buscan el bien del planeta.

¿Qué interés tendrían dueños de empresas en promocionar a una niña activista que pide medidas para luchar contra el cambio climático?¿Qué interés podrían tener instituciones como el Foro de Davos o grandes empresas en promocionarla?¿Harían lo mismo con un activista medioambiental latinoamericano? Como bien subraya y se pregunta Carmen Cariño, activista medioambiental: "
No sé por qué el sistema protege a Greta mientras a los jóvenes de aquí los mata por decir las mismas cosas". Y es que la clave de la cuestión es esa: ¿Pretende cambiar el sistema el movimiento thunberiano verde? NO. De lo que se trata aquí es de algo que debería espantar a cualquier persona de izquierdas: Se trata de un movimiento que busca culpar a la población de los problemas derivados de la extracción y explotación de recursos. De un cambio para que todo siga igual, de un cambio conocido como capitalismo verde que busca aprovechar la crisis económica global que está a las puertas para una dura reconversión del capitalismo. Un cambio que incide en el individuo y sus acciones, de tal forma que no se señale a los culpables ni señale a las empresas ni al capitalismo, cuando, por ejemplo, solo el Ejército de EEUU contamina más que 140 países con millones de personas. No es casual que haya un gran lobby creado de empresas multinacionales españolas, llamado Grupo Español de Crecimiento Verde que se haya sumado entusiasta a este movimiento y cuyo objetivo, entre otros, sea concienciar del cambio climático: Están todas las grandes empresas españolas: Sacyr, BBVA, Santander, Mapfre, La Caixa, Ferrovial, Iberdrola.

Y eso explica que los medios de comunicación, participados por grandes empresas participantes en el GECV, estén día a día "concienciándonos" sobre el cambio climático, poniendo el acento en la juventud con mensajes que a veces rozan un alarmismo totalmente ridículo, como recientemente se vendía la gota fría en Alicante y Murcia como un suceso extraordinario debido a este hecho, cuando hay documentadas inundaciones con miles de muertos en la zona desde la Edad Media y Moderna, antes de la industrialización, ya que es un fenómeno típico de esta zona, como ya decía Raimon en 1974: "Al meu país, la plutja no sap ploure". Una vez concienciada la gente apelando a las emociones (y no a cuestiones racionales), a través de una campaña de propaganda como la que llevamos meses viendo, se aceptarán medidas, esas que ayer se pedían en las manifestaciones. Y entonces se deslocalizarán empresas para llevarlas a países del Tercer Mundo, que si allí protestan, se les mata y no salen en TV, no son Greta y la triple F; se subirán impuestos indirectos, como ya se ha planteado en Alemania, limitando el acceso a los más pobres de productos por el "bien del clima", se tendrán que reformar viviendas más antiguas para ser sostenibles, se potenciará el coche ecológico para que las empresas chinas no compitan con Renault o Seat, mientras los pobres serán penalizados por no tener un caro (y contaminante en su fabricación, que eso no vende) coche ecológico. E incluso se podrá usar, como algunos plantean, la excusa ecológica para invadir y arrasar países, no vaya a ser que algún país emergente trate de hacer sombra a la rica Europa y EEUU.

Como a pesar de todo, la gente empieza a oler a chamusquina tanta sobreexposición de la pobre niña, utilizada por intereses tan miserables, los voceros han decidido inventarse que, salvo cuatro imbéciles descerebrados, la gente estaba criticando a una pobre niña por ser mujer, por tener Asperger o por su activismo, algo totalmente falso. Las críticas, legítimas cuando alguien se convierte en personaje público, al menos las que yo he podido leer a lo largo de este tiempo, jamás han sido ad hominem a la criatura, sino a la utilización que han hecho de la chica tanto sus padres como tantas instituciones y lobbies, indignándose muchas personas por la ausencia de escrúpulos de los padres y de esos lobbies en usar a una chica de 16 años para servirles a sus intereses. De hecho, ella acabará siendo tan víctima como los posibles afectados de todo este circo verde, cuando la tiren a la basura como un juguete roto y deje de ser útil a sus intereses. ¿Alguien se acuerda ya de Bana Alabed? Por esa razón, esa niña es la cara visible, para que se puedan neutralizar las críticas fundamentadas a toda esta pantomima haciendo uso del mismo sentimentalismo barato que se está usando con mensajes apocalípticos que recuerdan más a la doctrina del shock que a una campaña de concienciación y análisis científico. Con unos mensajes más típicos de la religión católica y el liberalismo que de la tradición izquierdista: apelar a la responsabilidad individual, no hacer distinción de clases sociales, generar sentimiento de culpabilidad entre la población, mensajes apelando a lo irracional, rompiendo con la tradición progresista y racionalista de la que bebían tanto la Ilustración como el Movimiento Obrero.




Pero además también hablamos de intereses geoestratégicos: ¿Con qué autoridad moral la rica Europa y una niña nacida en una privilegiada "clase media" sueca puede decirle a africanos, chinos e indios que lo sentimos, no pueden salir del subdesarrollo, ni llegar al nivel de los países ricos?¿Cómo es posible que la rica Europa y Norteamérica puedan señalar con el dedo a esos países africanos y asiáticos que están creciendo, diciéndoles que se siente, que la Revolución industrial o la electificación es un derecho exclusivo de la rica Europa y EEUU? No es casual tampoco las críticas a los BRICS por lo "mucho que contaminan" en esos foros verdes empresariales llenos de millonarios de EEUU, a los que EL PAÍS acusa de "concienciación climática". Aguanten las risas, por favor.

Para concluir, porque imagino que este artículo desatará críticas, sobre todos de aquellos que quieren ver una revolución hasta en gente convocada a una procesión laica al dictado de las grandes empresas, no podemos negar que tenemos un problema, que el capitalismo como sistema es un devorador de recursos, de países y de personas, y que su voracidad nos lleva al desastre, que se puede vivir sin necesidad de destruir el planeta y a sus gentes, que vivimos en un planeta finito y que los recursos no son ilimitados. Y que solo un cambio estructural modificará esta situación. Pero esto no va a venir de los responsables del mismo, que son los que están detrás de este movimiento. Porque no contamina igual un trabajador chino que el dueño de Iberdrola, porque no se puede poner al mismo nivel a Ana Botín y a tu vecina del quinto, como sostiene esta ola verde interclasista. La revolución no será televisada, gritaban en las manifestaciones contra los recortes, con mucha razón. Y tampoco la patrocinarán los poderosos y los dueños del capital. Pero nada de esto sería posible si no hubiera una izquierda desarmada ideológicamente, que se suma como pollo sin cabeza a cualquier cosa, buscando votos y apoyos. Daba entre pena y tristeza ver ayer en las manifestaciones a toda la izquierda reformista a refubo del thunberismo patrocinado, clamando por el clima y pidiendo que "se haga algo", permitiendo que la defensa de los trabajadores frente a este lobby verde pase a ser abanderada por otros, algo que no tardará mucho en pasar. "Tenemos poco tiempo", gritaban, pero poco tiempo para desenmascarar el gol que están intentando meter por la escuadra los ricos del mundo a la clase obrera y a los países que no pertenecen al selecto club de los más ricos: la trampa del capitalismo verde.

1 ene. 2019

1 de enero de 2019: Homenaje a los mineros

Acabamos de entrar en un nuevo año. Lo que para muchos es una fecha feliz, una nueva etapa, en algunas comarcas de Asturias y León es el fin de 200 años de Historia y tiene una importancia que muchos olvidan y que conviene recordar.

Hoy es el día en que las minas de carbón de Asturias, León y Aragón cierran para siempre. Hoy es el día en el que la agonía prolongada y la matanza sistemática a las comarcas del Nalón, del Bierzo y de Laciana se consuma. Es el día en el que la Historia cierra de forma ingrata una página sin la cual no se entiende la Historia Contemporánea de España.

Habrá muchos que lo celebren y lo aplaudan. Muchos, desconocedores que, con el cierre de minas, el aumento de consumo y quema de carbón no ha dejado de subir, pero de carbón extranjero que llena los bolsillos a importantes fondos de inversión y a las eléctricas. Yo también fui ecologista en su tiempo, hasta que vi la gran patraña que es el 90% del ecologismo (el que no es anticapitalista) en Europa: Lavada de cara a las empresas, agresividad con los débiles y silencio con los poderosos. Pequeña burguesía pija de ciudades, desclasados e ingratos, que levantaban la voz a favor del cierre de minas en España mientras con las petroleras se mostraron siempre dóciles. Total, contaminan el 75%, pero la culpa la tenemos todos, porque no reciclamos o por llevar un coche, no un sistema capitalista que depreda recursos, que cierra minas aquí y las abre en Colombia mientras se viste de ecologista (basta ver la propaganda de Iberdrola o Endesa, mientras aumentan su compra de carbón colombiano o sudafricano, obtenido con una explotación sinigual). Palabrería barata que esconde la necesidad de gran parte de la burguesía de buscar nuevos oficios más rentables en finanzas o internacionales que la explotación de recursos de la zona. Daría para otro escrito, pero no es el momento.

Durante 200 años el carbón de Asturias y León fue clave para la industrialización de Euskadi o Cataluña primero y del resto del país después o el auge de Madrid como capital. Sin ello, no se entendería el proceso que mete a España en la Revolución industrial. Ahora, el pago a esa contribución es el desprecio insultante y el olvido de esas comarcas de León y Asturias que se desangran y mueren en el olvido, acusadas por muchos de subvencionadas y despreciadas por otros. La ingratitud y la falta de memoria histórica permite a algunos hablar sin conocer el papel clave de esas regiones.

Pero si de algo me acuerdo y me importa no es las minas ni la asquerosa burguesía ovetense o leonesa, son generaciones de mineros sin las cuales no se entiende todo eso que he hablado anteriormente. Miles y miles de hombres de varias generaciones cuyo esfuerzo y sudor ha cambiado este país y sus diferentes zonas, cobrando un salario que no compensaba las muertes en la mina ni las enfermedades que destrozaban la vida de los mineros. Miles de hombres olvidados a los que yo en este escrito quiero homenajear.

Porque si hubo un colectivo que fue ejemplo de lucha y de movilización en todo el Estado, si hubo un colectivo cuyas movilizaciones y huelgas, reprimidas a tiros por la Guardia Civil desde mediados del siglo XIX, si hay un colectivo cuya lucha hizo mejorar las condiciones de todos los trabajadores, fuesen camareros, pintores, artesanos, vendedores o cualquiera que fuese el oficio, esos fueron los mineros. La lucha de los mineros fue el caballo de troya contra una burguesía enriquecida que mantenía a los obreros en la miseria y la indigencia, el terror de la burguesía a cada movilización minera no ha sido olvidado a día de hoy. En esencia, el desmantelamiento de las minas es un triunfo de los ricos y los adinerados: Desaparece su bestia negra durante el siglo XX, los que en no pocas ocasiones hicieron sentir con más fuerza que podían arrebatarles todos los privilegios de cuna.

Los mineros fueron los precusores de la jornada laboral de 8 horas en España. Los que consiguieron por primera vez que se estableciese un derecho a retiro, los que abrieron paso a que todos los trabajadores cobrasen durante su estancia en el hospital o enfermos. Los mineros fueron los hombres que prendieron la mecha del socialismo en los años 20, los responsables de la Revolución de Asturias, los responsables de la sublevación comunista de 1933 en Fabero, los que impidieron a Franco tomar el control de Asturias y hacer que fuera el último territorio del norte de España en ser perdido para la República Española y el Frente Popular. Los mineros fueron quienes ganaron por primera vez desde la Guerra civil a Franco con la "Huelgona" de 1962. Las conquistas laborales y sociales de los mineros repercutían en mayor o menor medida en la clase trabajadora. Hoy lo sigue haciendo, aunque quienes les desprecian y les odian y su forma de vida han perdido rápidamente derechos conquistados por los mineros con sangre y muchas vidas.

En este periplo fueron muchos los mineros que perdieron la vida: no sólo durante el trabajo, en un número que se calcula en miles de ellos, sino también durante la represión feroz que la Guardia civil o la policía política de los diferentes regímenes políticos ejercía a cada protesta minera o a cada levantamiento revolucionario huelguista. Unas vidas a las que no tendremos décadas para agradecer muchas de las cosas que existen hoy gracias a ellos y que algunos se han encargado de que olvidemos de forma deliberada.

Lo que no pudieron en 150 años las palizas en el cuartel, el asesinato a tiros, la represión feroz o el látigo del patrón, lo pudo el PSOE y los "sindicatos mineros", haciendo la labor de infiltración dentro de esa minería, aprovechando la tradición histórica del PSOE en Asturias como "el partido de la Revolución". El uso de un lenguaje proletario (nunca se me olvidará la anécota de un alcalde del PSOE en 2012 hablando de lucha de clases y proletariado en una etapa de la Marcha minera) mientras se desmantelaba la minería y el número de mineros pasaba a 56.000 a 5.000, con el caramelo envenado de las prejubilaciones y el dinero destinado a empresarios de los Fondos Mineros que no han servido para la zona más que para llenar los bolsillos a una piara de golfos, ladrones y sinvergüenzas.

En 2012 cuando tuve el honor de apoyar la lucha minera y conocer en persona a mineros de Asturias y León y cuando empezó la puñalada lenta y dolorosa de la reconversión forzada y forzosa pisó el acelerador, empezó una agónico desangramiento de aquellas comarcas y de la minería. En los años siguientes, silenciados y olvidados en el resto del país, las comarcas mineras iban hundiéndose mientras el carbón extranjero de sangre de los pozos colombianos no dejaba de llegar, haciendo las delicias de Goldman Sachs y las eléctricas. Los mineros seguían luchando, pero su escaso número y el veneno de las prejubilaciones hizo su efecto, inyectado veinte años atrás, junto a la asquerosa campaña de desprestigio iniciada por toda la prensa, desde la más "progre" a la más ultraderechista.

Esa agonía acaba hoy con la puñalada al sector y las últimas prejubilaciones y el cierre de minas, con una paradoja insultante: Las centrales térmicas contaminarán más que nunca el aire de Asturias y León en estos 40 años, pero ni uno solo de los obreros de la zona será beneficiado por ello. A ellos, a la gente de esas comarcas, por cuyas venas corre la historia de la minería, solo les espera la muerte, el abandono del lugar o malvivir en el raquítico sector turístico. Un final que no se merecían los herederos de quienes lograron muchas de las conquistas sociales y laborales que hoy disfrutamos millones de personas, incluídos esos ingratos que miran a los mineros con desprecio y asco.

Dice un dicho popular que "es de bien nacidos ser agradecidos". Gracias a todas esas generaciones de mineros por toda su lucha y su sangre derramada para hacer de este país un lugar más decente. Algunos nunca lo olvidaremos e intentaremos que otros no lo olviden


Decidicado desde el afecto y el aprecio a todos esos amigos de las Cuencas que tuve el honor de conocer en su última gran batalla de 2012: Severino, Roberto, Toño, Antonio, Arturo, Manolo, Tania, María, Ana, Juli, Guillermo, las mujeres del Carbón, la gente de Ciñera, de Mieres y El Entregu, el Bierzo y Villablino. A los mineros de Teruel y de Mequinença

22 abr. 2017

72 horas con los estibadores de Algeciras: Conociendo la estiba desde dentro.


Con "El Negro", estibador de Algeciras y
 representante de los trabajadores

Antes de empezar este escrito, necesito hacer algunas puntualizaciones, sencillas pero imprescindibles para poder desarrollarlo: Soy profesor de Secundaria, no soy estibador portuario, no tengo familia que haya trabajado en la profesión y ni siquiera vivo en una localidad costera. Al igual que tú, que lees estas líneas, empecé a conocer su mundo cuando el 3 de febrero empezaron a salir y convertirse en noticia de primera plana en los informativos. Pero, a diferencia de otros, cuando un 4 de febrero leí un artículo que hablaba de PRIVILEGIOS al hablar de ellos, saltaron mis alarmas. Ya había conocido la lucha de los mineros, me había solidarizado con ellos, llegando a publicar un informe desmontando toda la campaña de mentiras y falsedades contra su colectivo. Y como profesor de la escuela pública, viví en mis propias carnes como, después de los mineros, los profesores pasábamos a ser los privilegiados, responsables de todos los males del país. El ansia de saber, mi conciencia de clase, mis ideas y, sobre todo, la solidaridad, me pusieron inmediatamente en su trinchera.

Cuando todos los medios les satanizaban, cuando medio país les culpaba de todos los males, cuando se convirtieron en objeto de linchamiento, donde nadie se atrevía a mojarse por ellos, tuve la necesidad de gritar. Decidí escribir una carta dirigida a ellos y ellas, a su gente, con dos objetivos que ahora puedo decir: El primero, animarles en la lucha y lograr cargarles de energía y fuerza; el segundo, demostrarles que había gente ajena a su sector que les apoyábamos y entendíamos su lucha y su legitimidad. Pero conseguí un tercero no esperado: Contactar con ellos. Por casualidad, no fue Valencia, que me pilla más cerca, sino estibadores de Algeciras, los que contactaron conmigo y me ofrecieron visitarles y conocer de primera mano su lucha y su forma de vida. Era su forma de agradecerme la comprensión y el ser capaz de empatizar con su causa. Acepté la invitación, pidiéndoles tiempo por motivos laborales para poder hacer ese viaje.



Imágenes del proceso en el que una grúa pórtico descarga dos contenedores en un maffi. 

Y llegó el día: Acompañado de Juanjo Peris, estibador valenciano al que conocí al iniciarse el conflicto, partimos hacia Algeciras. La visita ha sido de lo más enriquecedora: Cómo si fuese un periodista o algo por el estilo, me ha permitido conocer desde dentro la estiba: Quiero aprovechar para agradecer las didácticas explicaciones y el trato de Jose Antonio Fernández, "El Negro", estibador portuario y miembro del Comité de Empresa, un trabajador de lo más sencillo, pero que cuándo te explica todo lo relacionado con su trabajo, se le nota la pasión con la que lo cuenta y narra, su orgullo por ser estibador y la importancia que le concedía a que un espectador extraño conociese todos esos datos. Puede presumir, aunque no lo hace, de dar muchas lecciones: Una solidaridad, una conciencia de clase y una capacidad de trabajo sindical, en defensa de sus compañeros, impresionante y de la que muchos deberían aprender.

Pero yo no quise limitarme a una charla o una convivencia. Quería conocer de verdad el trabajo del puerto. Quería conocer esos "privilegios" que decía la prensa, quería saber si era cierto eso de que trabajan sentaditos y cómodos, manejando contenedores con un joystic, quería conocer lo "cómodo" que es el trabajo de estibador. En definitiva, comprobar in situ la falsedad de todas esas barbaridades publicadas por tertulianos y gente que no ha pisado un puerto en su vida. Gente que quiere convertir la estiba en una profesión precaria y con un sueldo miserable, una formación más que dudosa, exponiéndoles a una profesión con riesgos altos por cuatro duros. Porque si una palabra puede definir mi visita al puerto de Algeciras es MIEDO. Cuando estás allí dentro sientes una gran insignificancia, sientes que eres vulnerable, que eres como una hormiga al lado de un gigante. Todo lo que hay en el puerto es metálico: Toneladas que puede pesar un contenedor, la inmensidad de unas grúas, portainers o transtainers en los que una sola pieza, al caer, podría matarte. Y los aparatos para manipular las cargas, ya sea un maffi (camión articulado que transporta contenedores) o una grúa shuttle carrier (aparato voluminoso que lleva contenedores de un sitio a otro), puesto que la rueda de esta última puede medir perfectamente 3 metros. Un golpe, un descuido, un simple despiste te puede costar la vida o lesionarte para el resto de ella, como le sucedió a Daniel Heredia, estibador del que luego hablaré.

Shutter carrier: Grúa que transporta
contenedores con rapidez: Una
rueda mide unos 2 metros y medio
 Dentro del barco, ya que accedí a uno e incluso probé "suerte" con la trinca, la situación es idéntica. Aparte de las innumerables trampas en el suelo, los estibadores tienen que dedicarse a trincar (colocar unas alargadas barras de hierro que pesan bastante y sujetan los contenedores) al tiempo que sus compañeros, desde la grúa, con una precisión asombrosa, encajan contenedores que pesan toneladas. Un simple cálculo erróneo o un error del portainero puede suponer un accidente grave o la muerte de tus compañeros. Ellos estaban acostumbrados, yo me asusté al escuchar el golpe de un contenedor. La responsabilidad en todas las operaciones es constante. Y explica muy bien el sentimiento de unidad y solidaridad entre los estibadores, en todos los aspectos.

El ruido es contínuo, el riesgo también y no es para nada la profesión simplona que algunos han vendido con una enorme irresponsabilidad de "mover cajas". Es la paradoja de la estiba, que me recuerda mucho a la que sucedía con los mineros: El puerto es muerte, pero también es vida y su estilo de vida, del que los estibadores se sienten abiertamente orgullosos. Son conscientes de los peligros a los que se enfrentan cada día y sus familias son conscientes de que, cuando se marchan a trabajar, existe la remota posibilidad de que vuelvan lesionados o muertos . De hecho, las decenas de estibadores con los que pude conversar, raro era el que no te contaba una lesión de un compañero o de él mismo debido a un descuido o a un accidente: La caída de la pieza de una grúa, una barra de trinca, el desprendimiento de un contenedor, la rotura del amarre del bolardo o el atropello de una shuttle carrier o un maffi, entre otras. También el recuerdo de algún compañero muerto, al que nombraban emocionándose, contrastando con la dureza de su profesión. Impresionanaba también uno de los últimos accidentes mortales en el Puerto de Algeciras: dos estibadores sufrieron la caída de un contenedor. Al saber que ambos morirían, uno de ellos abrazó a su compañero, haciendo de parapeto. Ese estibador valiente dejó allí la vida, pero gracias a su solidaridad y valentía, el compañero, pese a quedar con una discapacidad completa, pudo salvar la vida. Solidaridad llevada al extremo máximo.

Pasillo de un barco donde trabajan durante
horas los estibadores, trincando. Las barras
del suelo son las trincas, que se colocan para
sujetar el contenedor. Lo hacen al mismo tiempo
que los portainers descargan contenedores.
Cualquier error pone en peligro a sus compañeros

Solidaridad que se palpa en sus conversaciones: El carácter de su profesión, la importancia del grupo, que la vida dependa de tu compañero. Y eso, teniendo en cuenta que el sueldo del estibador no es fijo, sino que a mayor producción, mayor sueldo (dato que muchos desconocen). Trabajar rápido y trabajar seguro, sabiendo que un error tuyo puede provocar la muerte de un camarada. Ello explica la unidad y solidaridad a prueba de bombas entre los estibadores: Da igual fijos que eventuales, da igual jóvenes que a punto de jubilarse, da igual transtainero, trincador o clasificador. El "O todos o ninguno" no es un lema vacío ni una soflama para quedar bien: Es lo que sienten y muestran cuando hablan de su profesión y de sus compañeros. Incluso personas como Daniel Heredia, estibador herido que estuvo a punto de morir, perdió una pierna y se lesionó otra. Era impresionante la entereza y serenidad que mostraba cuando hablaba, así como la solidaridad con sus antiguos compañeros, los cuales le tienen como un referente y le animan ante la dureza de su proceso de rehabilitación. Fue un verdadero placer hablar con él y poder conversar sobre la lucha en la estiba.

Pero en los puertos también se respira RABIA. Una rabia contenida, una rabia que han tratado de calmar, una rabia y una indignación similares a las que siento yo tras haber comprobado desde dentro su trabajo y su mundo. ¿Cómo se puede llamar privilegiados a estos trabajadores? ¿Cómo se pueden contar tantas mentiras y tantas falsedades sobre esta profesión? ¿Cómo se puede ser tan indecente de llamarte periodista y hablar del trabajo de la estiba con ese desprecio, prepotencia y desconsideración? En muchas de las conversaciones que tuve, trataban incluso de tomarse a guasa todo ello. Como Andrades, que enseñaba su dedo mutilado diciendo "uno de los privilegios de los que habla el ministro", o un estibador, que en la parada de autobús de la terminal APM, enseñaba la brecha en la cabeza diciendo "esto que lo vea el de la Serna". Porque si algo me queda claro después de la visita es la enorme paciencia que los estibadores han tenido con muchos que, sin conocer ni por asomo la estiba, sin saber de un estibador nada hasta el 3 de febrero, ahora afirman saberlo todo, tratándoles como si fueran basura, minusvalorando su profesión, obviando la formación que muchos de ellos tienen, tachándolos de vividores, vagos y privilegiados. Cualquier mentira es válida para esos tertulianos, juntaletras y políticos burgueses para conseguir convertir la estiba en un trabajo basura, para gloria del gran capital y, especialmente, del verdadero enemigo de los estibadores: JPMorgan, el banco que más dinero invierte en todo el mundo en guerras.

Con estibadores del Puerto de Algeciras,
entre ellos Daniel Heredia, estibador
gravemente herido en marzo de 2014
que perdió la pierna izq. en el accidente

 Pero por muchos decretos, por muchas campañas de criminalización, por muchas mentiras que cuenten, los estibadores tienen claro que, mientras puedan, van a pelear. Eso al menos me queda claro después de visitar el puerto de Algeciras. Se palpa en cada conversación que tienes con un estibador sobre el conflicto: Si el Gobierno o JPMorgan pretenden echarles a la calle y enviarles a la cola del paro, ellos lo tienen claro: "Yo antes que irme a la cola del INEM me voy a la cárcel" señaló un estibador. Hasta ahora su postura ha sido tratar de negociar hasta la extenuación y ganarle la partida al Gobierno por las buenas, como sucedió hace un mes. Pero si esa vía se agotase y el Gobierno, marioneta del gran capital, les implantase el decreto que les extermina y lamina, no dudarán en ir a por todas y demostrar al país cuál es la respuesta que debería darse siempre si alguien pretende robar el pan de los trabajadores. "Si eso llegase, nos tendrán que sacar muertos del puerto", decían. Y no es una bravuconada, en mi opinión. Igual que cuando explicaban su trabajo, cuando contaban su pasión por la estiba o cuando se emocionaban hasta los más duros al hablar de compañeros muertos, hablaban con honestidad y con el corazón.

Este texto trata de reflejar la vida en el Puerto, visto desde dentro, para ayudar a que muchos puedan tener, a través de esa visita, otra visión sobre la estiba y conocer elementos que seguramente no sabrán por los medios generalistas. Pero este texto no es neutral. No puede serlo: Los estibadores son, como cualquier colectivo de trabajadores, merecedores de apoyo y de solidaridad. Y si yo tenía claro en qué trinchera debía situarme en la guerra que les enfrenta al Gobierno, la patronal y el banco JPMorgan desde que empezó el conflicto de la Estiba, ahora que he tenido el placer de conocerles, lo tengo más claro que nunca. Y ellos son los "culpables". Es la única cosa cierta de la que puede acusar a los estibadores el Ministro De la Sarna, titiritero repugnante de JPMorgan. Y para mi es un verdadero orgullo y una experiencia que debía contar por haber tenido el placer de convivir con ellos durante tres días: conociendo la estiba desde dentro.



¡NI UN PASO ATRÁS!


Julián Jiménez, profesor de enseñanza secundaria.


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Pasillo del puerto de Algeciras, en la terminal de APM,
El carril pintado en amarillo es para paso de peatones, a la izquierda operan
los camiones, maffis y shuttle carrier a toda máquina
Cada contenedor puede pesar varias toneladas, incluso vacío.


Pasillo interno en el interior de un barco de carga. Como se puede apreciar, plagado de trampas
y agujeros en los que una caída implicaría lesión. Los estibadores afirmaban que este barco
tenía unos pasillos muy aceptables, que ellos suelen ver verdaderas barbaridades en otros barcos.
En el suelo, las barras de trinca con la que los estibadores sujetan esos contenedores gigantes.
Mientras trincan, el portainero sigue colocando contenedores que, al encajar hacen un ruido
bastante fuerte, al que ellos estaban acostumbrados. No era mi caso.
Al fondo una enorme portainer que puede medir perfectamente lo mismo que un rascacielos
mientras la terminal está atestada de maffis transportando la carga o yendo a recogerla.



Carguero MSC Viviana, uno de los barcos más grandes. En los pasillos que veis a vuestra izquierda, suben los estibadores
a realizar las labores de trincado y destrincado. Cualquier caída desde ahí puede ser fatídica. La profesionalidad de los
trabajadores suele minimizar los riesgos.


Control desde el que se revisa y controla la estiba y desestiba, así como la terminal. También donde se activa el protocolo de emergencia en caso de accidente
Mural reivindicativo plasmado en un contenedor vacío en la zona de entrada del puerto de Algeciras.

Enlace a un "hilo de twitter" sobre la visita al Puerto de Algeciras: https://twitter.com/_ju1_/status/854267943684890625