28 sept. 2019

El caballo de Troya del capitalismo verde: Cambiar para que nada cambie

Ayer hubo una "huelga" por el clima donde cientos de personas salieron a las calles a reclamar al Gobierno, un Gobierno que felicitaba a los manifestantes y "huelguistas" su asistencia en vez de enviarles a la policía a reprimirles, que tomara medidas contra el cambio climático. Así, aséptico, "medidas". ¿Cuáles? Da igual, medidas, hay que "hacer algo ya", el tiempo se agota. Estoy convencido que en esas manifestaciones había muchas personas conscientes de que el sistema económico actual es una devoradora de recursos y personas y creyeron que era necesario apoyar la protesta. Aunque su decisión es respetable, creo que a pesar de su buena fe, esa protesta y todo el movimiento que le rodea es una inmensa trampa que no vamos a tardar mucho en descubrir.

Para empezar, mi escepticismo con todo este movimiento empieza cuando, día sí y día también, los grandes medios de comunicación llevan desde hace meses "concienciándonos" del cambio climático y convocándonos a la huelga del clima de ayer. A mi, perdonadme, pero medios que tachaban poco menos que de terroristas a grupos ecologistas que participaban en una protesta hace menos de tres años, medios que han silenciado (porque alguno de sus accionistas han sido denunciados por ellos) el asesinato de cientos de activistas medioambientales en Latinoamérica, no se han vuelto de la noche a la mañana lo contrario de lo que eran. Aquí hay trampa, solo hace falta rascar un poco en todo esto y actuar con sentido crítico. ¿A quién no le gusta que la gente luche por algo? El problema es que igual tu lucha en realidad es una burda instrumentalización donde algunos se van a forrar, como de costumbre, y el pato de todo esto no lo va a pagar quién es responsable, sino los que menos culpa tienen, los más pobres aquí y los más pobres de otros países del mundo. 

Greta Thunberg es la cara de todo este movimiento, una chica de 16 años desconocida a la que, de repente, todos los medios del mundo occidental, todas las instituciones y todos los Gobiernos de Occidente, han convertido en la representante de la lucha mundial por la Tierra, cuyo eje es "que nos estamos cargando el planeta y que todos tenemos responsabilidad en ello y debemos hacer cosas". Para empezar, la utilización miserable de menores de edad para propaganda no es nuevo: la joven cuyo testimonio sirvió para emprender la guerra de Irak en 1991 y la niña de 7 años que tuiteaba en perfecto inglés desde un bastión islamista en Siria ya fueron precedentes. En este caso, la niña cuenta con el concurso para su utilización de sus padres, que gracias a su hija están viajando y vendiendo libros, sin importarle la sobreexposición de la menor. De hecho, fue su padre y el lobby Global Challenge, al que este pertenecía, quienes la promocionan y la convierten en viral. Global Challenge, a quien pertenecen desde el Presidente de la Patronal Sueca, accionistas de Sustainable Energy Angels, un fondo buitre de capital "verde", o David Olsson, el dueño del mayor fondo inmobiliario "sostenible" de Suecia. Una panda de hermanitas de la caridad que solo buscan el bien del planeta.

¿Qué interés tendrían dueños de empresas en promocionar a una niña activista que pide medidas para luchar contra el cambio climático?¿Qué interés podrían tener instituciones como el Foro de Davos o grandes empresas en promocionarla?¿Harían lo mismo con un activista medioambiental latinoamericano? Como bien subraya y se pregunta Carmen Cariño, activista medioambiental: "
No sé por qué el sistema protege a Greta mientras a los jóvenes de aquí los mata por decir las mismas cosas". Y es que la clave de la cuestión es esa: ¿Pretende cambiar el sistema el movimiento thunberiano verde? NO. De lo que se trata aquí es de algo que debería espantar a cualquier persona de izquierdas: Se trata de un movimiento que busca culpar a la población de los problemas derivados de la extracción y explotación de recursos. De un cambio para que todo siga igual, de un cambio conocido como capitalismo verde que busca aprovechar la crisis económica global que está a las puertas para una dura reconversión del capitalismo. Un cambio que incide en el individuo y sus acciones, de tal forma que no se señale a los culpables ni señale a las empresas ni al capitalismo, cuando, por ejemplo, solo el Ejército de EEUU contamina más que 140 países con millones de personas. No es casual que haya un gran lobby creado de empresas multinacionales españolas, llamado Grupo Español de Crecimiento Verde que se haya sumado entusiasta a este movimiento y cuyo objetivo, entre otros, sea concienciar del cambio climático: Están todas las grandes empresas españolas: Sacyr, BBVA, Santander, Mapfre, La Caixa, Ferrovial, Iberdrola.

Y eso explica que los medios de comunicación, participados por grandes empresas participantes en el GECV, estén día a día "concienciándonos" sobre el cambio climático, poniendo el acento en la juventud con mensajes que a veces rozan un alarmismo totalmente ridículo, como recientemente se vendía la gota fría en Alicante y Murcia como un suceso extraordinario debido a este hecho, cuando hay documentadas inundaciones con miles de muertos en la zona desde la Edad Media y Moderna, antes de la industrialización, ya que es un fenómeno típico de esta zona, como ya decía Raimon en 1974: "Al meu país, la plutja no sap ploure". Una vez concienciada la gente apelando a las emociones (y no a cuestiones racionales), a través de una campaña de propaganda como la que llevamos meses viendo, se aceptarán medidas, esas que ayer se pedían en las manifestaciones. Y entonces se deslocalizarán empresas para llevarlas a países del Tercer Mundo, que si allí protestan, se les mata y no salen en TV, no son Greta y la triple F; se subirán impuestos indirectos, como ya se ha planteado en Alemania, limitando el acceso a los más pobres de productos por el "bien del clima", se tendrán que reformar viviendas más antiguas para ser sostenibles, se potenciará el coche ecológico para que las empresas chinas no compitan con Renault o Seat, mientras los pobres serán penalizados por no tener un caro (y contaminante en su fabricación, que eso no vende) coche ecológico. E incluso se podrá usar, como algunos plantean, la excusa ecológica para invadir y arrasar países, no vaya a ser que algún país emergente trate de hacer sombra a la rica Europa y EEUU.

Como a pesar de todo, la gente empieza a oler a chamusquina tanta sobreexposición de la pobre niña, utilizada por intereses tan miserables, los voceros han decidido inventarse que, salvo cuatro imbéciles descerebrados, la gente estaba criticando a una pobre niña por ser mujer, por tener Asperger o por su activismo, algo totalmente falso. Las críticas, legítimas cuando alguien se convierte en personaje público, al menos las que yo he podido leer a lo largo de este tiempo, jamás han sido ad hominem a la criatura, sino a la utilización que han hecho de la chica tanto sus padres como tantas instituciones y lobbies, indignándose muchas personas por la ausencia de escrúpulos de los padres y de esos lobbies en usar a una chica de 16 años para servirles a sus intereses. De hecho, ella acabará siendo tan víctima como los posibles afectados de todo este circo verde, cuando la tiren a la basura como un juguete roto y deje de ser útil a sus intereses. ¿Alguien se acuerda ya de Bana Alabed? Por esa razón, esa niña es la cara visible, para que se puedan neutralizar las críticas fundamentadas a toda esta pantomima haciendo uso del mismo sentimentalismo barato que se está usando con mensajes apocalípticos que recuerdan más a la doctrina del shock que a una campaña de concienciación y análisis científico. Con unos mensajes más típicos de la religión católica y el liberalismo que de la tradición izquierdista: apelar a la responsabilidad individual, no hacer distinción de clases sociales, generar sentimiento de culpabilidad entre la población, mensajes apelando a lo irracional, rompiendo con la tradición progresista y racionalista de la que bebían tanto la Ilustración como el Movimiento Obrero.




Pero además también hablamos de intereses geoestratégicos: ¿Con qué autoridad moral la rica Europa y una niña nacida en una privilegiada "clase media" sueca puede decirle a africanos, chinos e indios que lo sentimos, no pueden salir del subdesarrollo, ni llegar al nivel de los países ricos?¿Cómo es posible que la rica Europa y Norteamérica puedan señalar con el dedo a esos países africanos y asiáticos que están creciendo, diciéndoles que se siente, que la Revolución industrial o la electificación es un derecho exclusivo de la rica Europa y EEUU? No es casual tampoco las críticas a los BRICS por lo "mucho que contaminan" en esos foros verdes empresariales llenos de millonarios de EEUU, a los que EL PAÍS acusa de "concienciación climática". Aguanten las risas, por favor.

Para concluir, porque imagino que este artículo desatará críticas, sobre todos de aquellos que quieren ver una revolución hasta en gente convocada a una procesión laica al dictado de las grandes empresas, no podemos negar que tenemos un problema, que el capitalismo como sistema es un devorador de recursos, de países y de personas, y que su voracidad nos lleva al desastre, que se puede vivir sin necesidad de destruir el planeta y a sus gentes, que vivimos en un planeta finito y que los recursos no son ilimitados. Y que solo un cambio estructural modificará esta situación. Pero esto no va a venir de los responsables del mismo, que son los que están detrás de este movimiento. Porque no contamina igual un trabajador chino que el dueño de Iberdrola, porque no se puede poner al mismo nivel a Ana Botín y a tu vecina del quinto, como sostiene esta ola verde interclasista. La revolución no será televisada, gritaban en las manifestaciones contra los recortes, con mucha razón. Y tampoco la patrocinarán los poderosos y los dueños del capital. Pero nada de esto sería posible si no hubiera una izquierda desarmada ideológicamente, que se suma como pollo sin cabeza a cualquier cosa, buscando votos y apoyos. Daba entre pena y tristeza ver ayer en las manifestaciones a toda la izquierda reformista a refubo del thunberismo patrocinado, clamando por el clima y pidiendo que "se haga algo", permitiendo que la defensa de los trabajadores frente a este lobby verde pase a ser abanderada por otros, algo que no tardará mucho en pasar. "Tenemos poco tiempo", gritaban, pero poco tiempo para desenmascarar el gol que están intentando meter por la escuadra los ricos del mundo a la clase obrera y a los países que no pertenecen al selecto club de los más ricos: la trampa del capitalismo verde.

1 ene. 2019

1 de enero de 2019: Homenaje a los mineros

Acabamos de entrar en un nuevo año. Lo que para muchos es una fecha feliz, una nueva etapa, en algunas comarcas de Asturias y León es el fin de 200 años de Historia y tiene una importancia que muchos olvidan y que conviene recordar.

Hoy es el día en que las minas de carbón de Asturias, León y Aragón cierran para siempre. Hoy es el día en el que la agonía prolongada y la matanza sistemática a las comarcas del Nalón, del Bierzo y de Laciana se consuma. Es el día en el que la Historia cierra de forma ingrata una página sin la cual no se entiende la Historia Contemporánea de España.

Habrá muchos que lo celebren y lo aplaudan. Muchos, desconocedores que, con el cierre de minas, el aumento de consumo y quema de carbón no ha dejado de subir, pero de carbón extranjero que llena los bolsillos a importantes fondos de inversión y a las eléctricas. Yo también fui ecologista en su tiempo, hasta que vi la gran patraña que es el 90% del ecologismo (el que no es anticapitalista) en Europa: Lavada de cara a las empresas, agresividad con los débiles y silencio con los poderosos. Pequeña burguesía pija de ciudades, desclasados e ingratos, que levantaban la voz a favor del cierre de minas en España mientras con las petroleras se mostraron siempre dóciles. Total, contaminan el 75%, pero la culpa la tenemos todos, porque no reciclamos o por llevar un coche, no un sistema capitalista que depreda recursos, que cierra minas aquí y las abre en Colombia mientras se viste de ecologista (basta ver la propaganda de Iberdrola o Endesa, mientras aumentan su compra de carbón colombiano o sudafricano, obtenido con una explotación sinigual). Palabrería barata que esconde la necesidad de gran parte de la burguesía de buscar nuevos oficios más rentables en finanzas o internacionales que la explotación de recursos de la zona. Daría para otro escrito, pero no es el momento.

Durante 200 años el carbón de Asturias y León fue clave para la industrialización de Euskadi o Cataluña primero y del resto del país después o el auge de Madrid como capital. Sin ello, no se entendería el proceso que mete a España en la Revolución industrial. Ahora, el pago a esa contribución es el desprecio insultante y el olvido de esas comarcas de León y Asturias que se desangran y mueren en el olvido, acusadas por muchos de subvencionadas y despreciadas por otros. La ingratitud y la falta de memoria histórica permite a algunos hablar sin conocer el papel clave de esas regiones.

Pero si de algo me acuerdo y me importa no es las minas ni la asquerosa burguesía ovetense o leonesa, son generaciones de mineros sin las cuales no se entiende todo eso que he hablado anteriormente. Miles y miles de hombres de varias generaciones cuyo esfuerzo y sudor ha cambiado este país y sus diferentes zonas, cobrando un salario que no compensaba las muertes en la mina ni las enfermedades que destrozaban la vida de los mineros. Miles de hombres olvidados a los que yo en este escrito quiero homenajear.

Porque si hubo un colectivo que fue ejemplo de lucha y de movilización en todo el Estado, si hubo un colectivo cuyas movilizaciones y huelgas, reprimidas a tiros por la Guardia Civil desde mediados del siglo XIX, si hay un colectivo cuya lucha hizo mejorar las condiciones de todos los trabajadores, fuesen camareros, pintores, artesanos, vendedores o cualquiera que fuese el oficio, esos fueron los mineros. La lucha de los mineros fue el caballo de troya contra una burguesía enriquecida que mantenía a los obreros en la miseria y la indigencia, el terror de la burguesía a cada movilización minera no ha sido olvidado a día de hoy. En esencia, el desmantelamiento de las minas es un triunfo de los ricos y los adinerados: Desaparece su bestia negra durante el siglo XX, los que en no pocas ocasiones hicieron sentir con más fuerza que podían arrebatarles todos los privilegios de cuna.

Los mineros fueron los precusores de la jornada laboral de 8 horas en España. Los que consiguieron por primera vez que se estableciese un derecho a retiro, los que abrieron paso a que todos los trabajadores cobrasen durante su estancia en el hospital o enfermos. Los mineros fueron los hombres que prendieron la mecha del socialismo en los años 20, los responsables de la Revolución de Asturias, los responsables de la sublevación comunista de 1933 en Fabero, los que impidieron a Franco tomar el control de Asturias y hacer que fuera el último territorio del norte de España en ser perdido para la República Española y el Frente Popular. Los mineros fueron quienes ganaron por primera vez desde la Guerra civil a Franco con la "Huelgona" de 1962. Las conquistas laborales y sociales de los mineros repercutían en mayor o menor medida en la clase trabajadora. Hoy lo sigue haciendo, aunque quienes les desprecian y les odian y su forma de vida han perdido rápidamente derechos conquistados por los mineros con sangre y muchas vidas.

En este periplo fueron muchos los mineros que perdieron la vida: no sólo durante el trabajo, en un número que se calcula en miles de ellos, sino también durante la represión feroz que la Guardia civil o la policía política de los diferentes regímenes políticos ejercía a cada protesta minera o a cada levantamiento revolucionario huelguista. Unas vidas a las que no tendremos décadas para agradecer muchas de las cosas que existen hoy gracias a ellos y que algunos se han encargado de que olvidemos de forma deliberada.

Lo que no pudieron en 150 años las palizas en el cuartel, el asesinato a tiros, la represión feroz o el látigo del patrón, lo pudo el PSOE y los "sindicatos mineros", haciendo la labor de infiltración dentro de esa minería, aprovechando la tradición histórica del PSOE en Asturias como "el partido de la Revolución". El uso de un lenguaje proletario (nunca se me olvidará la anécota de un alcalde del PSOE en 2012 hablando de lucha de clases y proletariado en una etapa de la Marcha minera) mientras se desmantelaba la minería y el número de mineros pasaba a 56.000 a 5.000, con el caramelo envenado de las prejubilaciones y el dinero destinado a empresarios de los Fondos Mineros que no han servido para la zona más que para llenar los bolsillos a una piara de golfos, ladrones y sinvergüenzas.

En 2012 cuando tuve el honor de apoyar la lucha minera y conocer en persona a mineros de Asturias y León y cuando empezó la puñalada lenta y dolorosa de la reconversión forzada y forzosa pisó el acelerador, empezó una agónico desangramiento de aquellas comarcas y de la minería. En los años siguientes, silenciados y olvidados en el resto del país, las comarcas mineras iban hundiéndose mientras el carbón extranjero de sangre de los pozos colombianos no dejaba de llegar, haciendo las delicias de Goldman Sachs y las eléctricas. Los mineros seguían luchando, pero su escaso número y el veneno de las prejubilaciones hizo su efecto, inyectado veinte años atrás, junto a la asquerosa campaña de desprestigio iniciada por toda la prensa, desde la más "progre" a la más ultraderechista.

Esa agonía acaba hoy con la puñalada al sector y las últimas prejubilaciones y el cierre de minas, con una paradoja insultante: Las centrales térmicas contaminarán más que nunca el aire de Asturias y León en estos 40 años, pero ni uno solo de los obreros de la zona será beneficiado por ello. A ellos, a la gente de esas comarcas, por cuyas venas corre la historia de la minería, solo les espera la muerte, el abandono del lugar o malvivir en el raquítico sector turístico. Un final que no se merecían los herederos de quienes lograron muchas de las conquistas sociales y laborales que hoy disfrutamos millones de personas, incluídos esos ingratos que miran a los mineros con desprecio y asco.

Dice un dicho popular que "es de bien nacidos ser agradecidos". Gracias a todas esas generaciones de mineros por toda su lucha y su sangre derramada para hacer de este país un lugar más decente. Algunos nunca lo olvidaremos e intentaremos que otros no lo olviden


Decidicado desde el afecto y el aprecio a todos esos amigos de las Cuencas que tuve el honor de conocer en su última gran batalla de 2012: Severino, Roberto, Toño, Antonio, Arturo, Manolo, Tania, María, Ana, Juli, Guillermo, las mujeres del Carbón, la gente de Ciñera, de Mieres y El Entregu, el Bierzo y Villablino. A los mineros de Teruel y de Mequinença