17 dic. 2013

Un usuario de la línea 23 cabreado en la huelga de buses de Alicante

Como todos los días me dispuse esta mañana, bien temprano, a coger el bus, bueno, uno de ellos, que me lleva hasta mi puesto de trabajo. Soy de esos "privilegiados" que no disponen de vehículo propio (cualquiera se compra uno, siquiera de segunda mano, con un contrato de mierda y un sueldo que da más para ahorrar cuando regresa el paro que para vivir e ir tirando). Por esa razón, cada día, tengo que coger cuatro autobuses de la Alcoyana-Masatusa: dos para ir (el 23 primero y el 22 después), uno para acudir a estudiar idiomas y otro para volver, de nuevo, a Mutxamel.

Sabía de la convocatoria de huelga. Sabía también de los cantos de sirena que perfiles como el del Alcalde de Mutxamel o las Nuevas Generaciones de Mutxamel habían indicado que no habría huelga y que estaba solucionado todo el problema de los autobuses, que ellos lo habían arreglado todo. Sabía que los trabajadores iban a iniciar una huelga en el día de hoy. Fui a la parada para ver si contaba con suerte o mi llegada al centro de trabajo se convertía en una peripecia.

Tras salir de mi casa a las 6,15 como cada día, acabé tardando una hora más que de costumbre en llegar al trabajo. De hecho, me tocó llegar con retraso. Llegué indignado, cabreado, con ganas de decirle de todo a más de uno a causa de la huelga. Fijense bien lo que digo: A CAUSA. No dije por la huelga, sino a causa de la huelga. Porque el motivo de mi cabreo, indignación e ira yo diría que fue producido a causa de ella, no era ella en si el motivo.

Siento verdadera vergüenza de haber tenido que realizar un trayecto, durante casi más de hora y media, rodeado de algunos verdaderos cenutrios. No generalizaré, porque bien es cierto que todos no fueron, y bien es cierto que era una de esas mañanas en las que uno no tiene ganas de discutir y mandar a más de uno a la mierda. De cretinos, de gente que no solo no tienen ni la más remota idea de nada, sino que encima dan al mismo tiempo, asco y pena. Ignorancia mezclada con ganas de aparentar que sabes cuando no tienes ni puta idea.

Se los motivos por los cuales los trabajadores están en huelga. Están en huelga porque quieren despedir a 68 conductores, el 52% de la plantilla. Están en huelga porque, si despiden a más de la mitad de los conductores, cualquier persona -quizá no los acompañantes que hoy tenía en mi asiento- que tenga cerebro y no lo tenga de adorno o para cubrir hueco, sabe que los autobuses no van a pasar a ser el "Coche Fantástico" y solos no se van a conducir ni van a abrirse las puertas diciendo "Michael, sube". Están en huelga porque a Mutxamel y Sant Joan se nos va a dejar con cinco autobuses en lugar de 13. O lo que es lo mismo, que el 23 pasará cada más de media hora y recogerá gente en Mutxamel. Y en Sant Joan lo hará si no va muy lleno, en caso de que vaya lleno tocará aplicar la máxima de Herodes ("Si el bus va lleno y pasa de largo, pues te jodes"). Están en huelga porque posiblemente a partir del 1 de enero, a todo lo anteriormente mencionado, se suma la supresión de las lineas 22, 25, 32, 38 y unas cuantas más. Entre ellas la que me lleva a mi a trabajar cada día.

Pero si todo esto fuera ya insultante y razón de más para que, como usuario, esté que hecho humo, se suma la supresión del TAM Mobilis, que todos conocemos como el "Bonobús" y la subida de precio a 1,90 euros. Vamos, que se acabo lo de ticar y hacer transbordo, ahora cada bus costará 1,90. Lo que para un trabajador con un contrato de mierda como yo, significa pasar de gastarme 2.40 cada día en bus a tener que gastarme 7,20. ¿Estamos hablando de una subida del 300% del precio? Sí, en mi caso sí. En otros casos de una subida del 150%. ¡¡Vamos, una vergüenza!!

Con todas estas razones, que han estado colgadas desde hace dos malditos meses en algunas paradas, preguntarme si entiendo la reivindicación de los trabajadores es prácticamente innecesario. Es obvio que la respaldo y respaldo la protesta y la huelga al 100% como usuario. No solo la respaldo, sino que incluso bajé a la manifestación que, este sábado se hizo contra los recortes del transporte público. Manifestación en la que faltaban muchos usuarios que, al parecer, a parte de gruñir en el bar y quejarse, esperan que este marrón se lo solucionen otros o, como corderitos degollados, esperan que venga algún politico a solucionarlo.


Es aquí donde más de uno y dos lectores dirán  ¿Y entonces? ¿No decías que estabas cabreado a causa de la huelga? Y es aquí donde puedo responder con toda la calma que la sangre caliente que tengo me permite.

Sí. Estaba indignado a causa de la huelga. Porque, a causa de la huelga, durante más de hora y media he tenido que escuchar a más de uno y de dos imbéciles. ¿Qué digo imbéciles? A auténticos GILIPOLLAS, con todas las letras, rajar de una huelga y de unos trabajadores a los que deberían estar agradecidos. Que si "es que voy a llegar tarde a la consulta", "que si es que yo pensaba que estaba todo solucionado", que si "es que las huelgas se hacen cuando no molestan a nadie". Que si "de que se quejan con lo bien que viven". Que si "no es hora de huelgas ahora que el país está mejorando" (literal). Suelo ser de los que entran al trapo, pero era tal mi miedo a que la lengua se desatase y empezase a apuñalarlos dialécticamente que he preferido, esta vez, callar.

¡Hatajo de payasos salidos del circo! Gente....o mejor dicho, gentuza, con la boca tan grande como chicas son sus razones hablando de una huelga que no conocían, de una huelga que busca que ellos, a partir del día 1, no tengan que esperar mucho más que en el día de huelga de hoy. Gente que, cuando llegue el día 1, y tengan que pagar 1,90 € se indignarán, refunfuñarán un rato y luego, tal y como están acostumbrados, como buenos borregos, especie que jamás se extingue ni por asomo en Alicante, con buenas tragaderas, acabarán tragando y poniendo el culo si hace falta. Son tan rematadamente IDIOTAS que si el Gobierno dijese mañana que para salir de la crisis tienen que quemar su casa, no dudarían en hacerlo. No solo eso, increparían a quiénes no les siguan la corriente.

He de decir, por suerte, que de la misma forma que esto pasaba y que otros guardaban un sepulcral silencio (siempre habla quien más tiene que callar), había otras personas, informadas que estaban rebatiendo, punto por punto, las tonterías de estos aprendices de Charlot sin título, lamesuelas con los que espero no coincidir de nuevo en ni un solo autobús.

Me pueden llamar radical, comunista, extremista y hasta trapecista. No rectificaré en absoluto. El respeto a las opiniones discrepantes o argumentadas entra dentro de mis capacidades. ¿Pero que respeto he de tener, como persona, a auténticos rebuznos de asnos, de gente que hablaba por boca de gansos o de gente auténticamente idiotizada que, ni con los datos en la mano, es capaz de bajarse del burro por apoyar a los chupasangres del PP? Porque esta gente no son "pobrecitos" ni "dan pena". ¡¡¡¡NO no y NO!!!. Esta es la misma gente que votó en masa al PP y ahora miles y miles estamos pagando las conscuencias. No solo su ignorancia y burricie les jode a ellos, sino que de paso, nos jode a todos por igual, con todos estoy refiriendome a la gente trabajadora, a los ancianos, a los parados, a los que han sufrido y sufren las aberraciones que vemos diariamente: Ley de Seguridad, gente comiendo de la basura, gente emigrando, recortes en Educación, en Sanidad, en el transporte, etc....

Gracias por lo menos a esas otras personas que, en lugar de rebuznar sin preguntar, se molestaron en informarse, en preguntar, en saber, en entender que esa huelga no es solo para defender los puestos de trabajo de los trabajadores de los autobuses, sino para defender nuestro derecho al transporte público que nos quieren arrebatar con recortes y mentiras, con muchas mentiras. 

A los conductores y huelguistas desearles ánimo en su lucha, fuerza en sus reivindicaciones. Les perdono el tiempo de espera que tuve que esperar, pero dudo que se me pase la mala leche de tener que aguantar y escuchar chorradas durante una larga hora y medio de trayecto. Además, antes de llegar, supe por Twitter que la Policía había cargado contra los trabajadores en huelga que se concentraban pacíficamente, lo cual aumentó mi cabreo y mi malestar.






Atentamente. De un usuario cabreado A CAUSA de la huelga.

3 comentarios:

  1. Joder, me parece increible que la gente hable sin saber. Más de uno ya sabiamos que esto no se había solucionado ya que leemos las noticias, pero la gente se quejará cuando tenga que pagar 1.90€ y encima en un principio iban a quitar todas las líneas interurbanas, incluido el 24, pero al parecer han rectificado. Igualmente el que quiten líneas va a perjudicar a mucha gente, tanto trabajadores como usuarios del transporte público, así que entiendo perfectamente esta huelga y es normal que hayan menos horarios porque se lucha por un transporte público digno. Me ha gustado leer esta entrada y esperemos que se solucionen las cosas.

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  2. En San Vicente ya tienen tram pero a los d Mutxamel y San Juan nos joden vivos xq no hay otro medio para ir a Alicante. Yo no se en q mierda piensa la gente d aqui.... a si! En ver Sálvame y en irse d fiesta xq el Alicantino es borracho y fino y mira a los demás por encima del hombro

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  3. Yo al contrario que tu soy de los que prefiere callar, pero esta vez he decido entrar al trapo.
    Informado de la actual situación de los autobuses, coste del billete y demás... lo que me parece realmente indignante es pretender cambiar la situación a base de manifestaciones, huelgas y parafernalias similares dignas de la semana santa, para mi están dentro del mismo saco tanto los que acuden a dichas manifestaciones como los que se quedan en el bar quejándose, ya que ninguno de los dos esta haciendo nada relevante por cambiar la situación.

    El transporte público, como todo servicio público, esta sentenciado, los autobuses irán desapareciendo en unos casos y en otros, el precio del billete sera cada vez mas elevado. Hoy nos ha tocado a la gente de San Juan/Muchamiel, la próxima vez serán otros.

    Las manifestaciones y las huelgas no son mas que las vías de escape que nos ofrece el maravilloso sistema en el que vivimos, para no causarles molestias, somos el contenido de una olla a presión.
    Y algún día todas estas personas que siguen acudiendo a las manifestaciones se darán cuenta de que o comen, o son comidos.

    Mientras tanto, nosotros podemos quedar para compartir un taxi.

    Probablemente nos habremos cruzado mas de una vez en el autobús, y espero que podamos seguir haciéndolo.,



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