20 dic 2020

Carta abierta a Juan Carlos Monedero

Estimado Juan Carlos

Soy profesor de Geografía e Historia en un centro de enseñanza secundaria de la provincia de Alicante. Es importante este dato, pues no sólo soy profesor, sino también Licenciado en Historia y especializado en Historia contemporánea. Además de ello, soy bisnieto de represaliados por la dictadura, con un bisabuelo y una bisabuela asesinados de distinta forma en la provincia de Toledo, cuando las tropas de Franco llegaron a la ciudad en septiembre de 1936. 

Estos datos pueden suponerte, estimado Juan Carlos, unos datos soltados alegremente, pero guardan relación directa con el motivo de esta carta abierta, pública y trasparente, que te dirijo, la cual me has obligado tú mismo a escribir. Y es que hace dos días tuviste la osadía de publicar el siguiente tweet para, supuestamente, defender a Irene Montero, ministra de Igualdad, de unos supuestos ataques que estaba recibiendo: 






Tu mensaje es profundamente insultante e injusto. De hecho, si tuvieras algo de ética política, pedirías disculpas y reconocerías o el desconocimiento de lo que hablas, en caso de que sea por ello, o el error de usar la mentira como herramienta política, en caso de que lo hayas hecho conscientemente y hayas tratado de engañar a todos tus 590.000 seguidores. 

Por mucho que finjas desconocerlo, tú sabes, como sabemos todos, que todo tu mensaje es una farsa. Los ataques a Irene Montero no son de la España que rapó a mujeres ni de quienes rechazaban el matrimonio homosexual. Decir eso es ser un sinvergüenza, mezquino y faltar a la verdad. Las críticas a Irene Montero vinieron por el bochornoso y vergonzoso acto público que tuvo lugar el viernes en la sede del Ministerio de Cultura. Y las personas que lo criticaban están más alejados que tú de esa España que representa los asesinos de Lorca. 

Como bien conoces, el pasado viernes en la sede del Ministerio de Cultura permitió tu partido, el que venía a acabar con la casta y a defender a la gente, el acto de COGAM, entidad supuestamente representativa del colectivo LGTB pero que solo se representan a sí mismos, puesto que ha sido denunciada por históricos referentes LGTB por ser unos vendidos al dinero, al capital y a la burguesía LGTB en contra de las clases populares (en las que también está el colectivo LGTB mayoritario), como hizo Shangay Lily, a quien tanto tú como yo conocimos en persona. No podemos dejar de resaltar las innumerables veces que COGAM ha mostrado su sintonía con C's, pero, sobre todo, no debemos pasar por alto su defensa de la explotación reproductiva contra las mujeres. COGAM es una de las entidades, supuestamente LGTB, que impulsó un manifiesto donde se defienden los vientres de alquiler y que a las mujeres de clase obrera se las explote para parir para otros con dinero y recursos. Y, por si fuera poco, han permitido en su sede actos a favor de la prostitución y la legalización de la explotación sexual, algo que rechaza de forma muy clara el feminismo. Algo que Irene Montero y sus asesores conocen desde hace mucho, pese a lo cual no tuvo el más mínimo reparo en acudir. Algo así como si el Ministro de Sanidad acudiera a la entrega de premios de una entidad que defiende la privatización de la sanidad. Así que solo esto ya valida totalmente las críticas a Montero, pues la izquierda ha defendido históricamente no explotar a las mujeres, ni con la prostitución ni con la aberración primisecular del alquiler de vientres. 

Pero hay una segunda razón por la que se critica a Irene Montero. En ese acto, donde fue premiada Elsa Ruíz, una supuesta cómica, quien realizó chistes misóginos que ofenden a las feministas y a las persona con un mínimo de sensibilidad social y por los que jamás ha pedido perdón, ridiculizando a las mujeres violadas y presumiendo de que "se hacía mujer porque se asciende y aprueba sin estudiar", se concedió el premio Ladrillo a la escritora  Lucía Etxebarria. Ese premio, supuestamente, se otorga a la gente que más daño hace al colectivo LGTB. En la entrega de ese premio, se insultó, ridiculizó y hizo escarnio contra Lucía Etxebarria, video que los mismos cobardes vendevientres de COGAM han borrado de su web pero que ha sido copiado por feministas para que pueda ser visionado. Un acto donde la Ministra de Igualdad aplaude el linchamiento a una mujer feminista por manifestar su opinión contraria a la teoría cuir y la legislación que el Ministerio de Igualdad impulsa, con un supuesto comité de expertos que nadie conoce. Muchos nos preguntamos ¿de verdad no había miles de grupos o personas merecedores de ese supuesto premio?¿Ningún cargo de VOX, la extrema derecha, homófobos, etc.?¿Ni siquiera todas aquellas personas con actos de violencia contra transexuales u homosexuales?¿De verdad la peor persona que el colectivo LGTB sufre (habría que puntualizar que es aquel al que COGAM representa) es Lucía Etxebarria por su oposición a la Ley que prepara el Ministerio de Montero, basada en la chaladura infumable de las teorías queer?¿En serio, Juan Carlos?

Es por todo eso, Juan Carlos, que numerosas feministas en redes sociales montaron, cabreadas e indignadas, un hastag o etiqueta #IreneDimiteYa para denunciar la complicidad de Irene Montero y el Ministerio de Igualdad con COGAM, que como hemos visto, es enemigo de las mujeres, a las que solo quiere para alquilar sus vientres. Y debes hacer honor a la verdad, fueron mayoritariamente feministas y mujeres de izquierdas, de diferentes sensibilidades y muy diversas, además de personas de izquierdas, comunistas o anticapitalistas, quienes mostramos nuestra indignación y sorpresa por el bochornoso acto que estaba teniendo lugar en el Ministerio de Cultura el pasado viernes. De hecho, entre las personas que estuvimos criticando a la Ministra, había personas del colectivo LGTB y personas con familiares represaliados y asesinados por el franquismo, tal y como muestran las menciones a tu propia reflexión en el tweet, si es que podemos llamarlo "reflexión". 

Es altamente insultante que, a miembros del colectivo LGTB críticos con COGAM, feministas de todo tipo y condición, comunistas, gentes de izquierdas de diversa condición, personas con familiares represaliados de la dictadura, todos ellos críticos con la participación de Montero en todo ese circo, te atrevas siquiera a sugerir, junto a tus palmeros del partido, que se trata de personas de extrema derecha, que son herederos directos de quiénes apoyaban a la dictadura. No sé si hablo en nombre de muchas de esas personas, pero al menos en mi caso, como comunista, antifascista convencido, gay y con familiares asesinados por la dictadura, siendo uno de los que participó en redes sociales en la crítica a Irene Montero y su participación en ese infumable acto, te exijo públicamente una disculpa. No tienes el más mínimo derecho a ofenderme y ofender a mi gente de la forma que lo has hecho. Compararme con los asesinos de Federico Garcia Lorca te podrá servir para que tus palmeros aplaudan y se lo crean, pero es profundamente insultante, falso e injusto. A mi jamás me engañasteis, desde el inicio de Podemos denuncié vuestro oportunismo y vuestro papel, que no sería otro que el de consolidar el régimen de 1978. Como cualquiera puede comprobar ya, el tiempo me ha dado la razón. Pero sé y conozco a muchas buenas personas, bienintencionadas, que creyeron vuestro humo, vuestras mentiras y vuestros cantos de sirena. Y estas barbaridades que estáis haciendo os acabarán pasando factura, no lo dudes, Juan Carlos, porque cada día es más gente la que abre los ojos. En lugar de insultarnos, de compararnos con franquistas o de tratar de silenciarnos, os vendría mejor bajar de la nube de soberbia donde estáis instalados y escuchar más a la gente que hacemos críticas justas y desde la izquierda a vuestras políticas y posicionamientos. 

Me despido de ti, no sin antes reiterar mi petición de que te disculpes con tanta gente a la que has ofendido con tu intolerable comentario, gente de izquierdas, con represaliados en casa, antifascista convencida, e incluso gente disidente que formó parte de Podemos, a los que has culpado del fusilamiento de Lorca y ser herederos directos de la carcundia franquista. Todo tiene un límite, Juan Carlos: no todo vale por atornillar a los amigos a la poltrona. Espero y deseo que cuando la izquierda que no bate palmas por vosotros critiquemos el mantenimiento de la Reforma Laboral, la Ley Mordaza, los desahucios o legislación lesiva contra los pensionistas y los trabajadores, no nos señaléis a nosotros ni a los que protesten tachándonos de ultraderechistas, fachas o ser los responsables del fusilamiento de Lorca. Tened, al menos, un poquito de ética, de humildad y de vergüenza

Un cordial saludo, 

Julián Jiménez, profesor de Educación secundaria. 


5 ago 2020

Desmontando a Daniela Ortiz de Zevallos, la rica criolla peruana que abronca a la clase obrera al grito de "privilegiados"

"Decir la verdad es, en ocasiones, un acto revolucionario"


Vivimos tiempos inciertos y bastante confusos. Tiempos donde la inmediatez, la fugacidad de las redes sociales y el paso de la militancia real al activismo digital genera que se cuelen impostores, que al calor del ego del like, la búsqueda de un futuro profesional y en ocasiones ambas, hacen que verdaderos caraduras lideren cosas que, en un contexto como la militancia física, sería bastante complicado. Si a ello le sumamos la comunión de intereses que surge entre ellos y que en el periodismo, la precariedad ha extendido ese nuevo periodismo donde no se contrasta sino que se milita, sin percatarse de si se está engañando a los lectores, tenemos el cóctel perfecto para que haya y proliferen personajes como las de la historia que les voy a exponer. 

A Daniela Ortiz la conozco desde noviembre de 2018 en redes, cuando un enfrentamiento con "feministas islámicas" que venía de años, por sus posiciones (y su acoso a mujeres laicas) y las mías les llevó a sacar un estúpido comunicado que les valió el reproche y quedar desacreditadas ante medio Twitter (y a punto de acabar declarando en un juzgado): Daniela, a quien yo no conocía, se unió al coro linchador sin molestarse en preguntar ni en contrastar la información que difundía, pero me sirvió para conocerla y conocer su posición política. 

¿Y cuál era esa actividad?¿Denunciar el racismo de la ultraderecha?¿Los mensajes de odio de nazis o fascistas?¿Las condiciones de esclavitud laboral de muchos migrantes? No. Era promocionar con retweets su actividad en museos y exposiciones, promocionar con perfomances su faceta de "artista" y cargar contra la izquierda blanca y la clase obrera que vive en España/Cataluña (aquí dejo una búsqueda que muestra su obsesión y su desprecio tanto a la izquierda en sí como a lo que representa). De hecho, todas sus publicaciones inciden en eso: la clase obrera es privilegiada, la izquierda es privilegiada y la izquierda es más racista que la derecha. Comentarios que resultan sorprendentes. 

El problema es que ese discurso, que algunos compran y desconozco el motivo, es difícil de sostener si resulta que se descubre que tú eres miembro de una familia de la oligarquía de Perú. Y eso es lo que ha pasado. En este mes, el que aquí escribe, decidió hacer este hilo, cansado de los ataques constantes de Daniela Ortiz a trabajadores, militantes comunistas o gente que se las ve y desea con llenar la nevera cada mes, explicando la familia de la que proviene Daniela Ortiz, con una sencilla búsqueda en Google. Era realmente insultante que una miembro de la oligarquía peruana, que tiene a la clase obrera peruana viviendo en uno de los países con mayor desigualdad de América, se permitiera insultar constantemente a gente que, seguramente, haya conocido el verdadero peso que supone nacer y crecer en la clase trabajadora. 

Al parecer, luego he podido saber que otra cuenta ya había sacado esos datos a raíz de su intervención en un programa de TV. Cabe señalar, y esto quiero que quede bien claro, que si Daniela ha recibido ataques y amenazas (aún no ha mostrado cuales son esos ataques y amenazas que ha recibido) son condenables y censurables, faltaría más, máxime si tienen un cariz racista o xenófobo. Ella, en los diarios donde habla y en la red social twitter habla en todo momento de "amenazas de la ultraderecha a las que se suma la izquierda blanca", pero me ha sido imposible encontrar esas "amenazas a las que se suma la izquierda". Porque en todo momento, la crítica en la izquierda ha sido una crítica política y una crítica a su sobreactuación, omitiendo su origen familiar (se vendía como una inmigrante de familia humilde y pobre). 

Daniela Ortiz es en realidad Daniela Ortiz de Zevallos Pastor. Es miembro de una importante familia de Perú llegada en el siglo XVII, los Ortiz de Zevallos, con ramificaciones en la nobleza castellana. De hecho, su prima fue Miss Perú y presume de sus riquezas en las revistas de la alta sociedad de Perú. Su tío ha sido embajador en EEUU, lo que posiblemente explica el motivo por el cuál Daniela ha tenido el privilegio, según la Vanguardia, de salir en un avión pagado por el Estado Peruano para víctimas de la COVID mientras 1.400 peruanos están desesperados por regresar a su país. Ella misma reconoce, en la ficha artística que le realiza el ex diputado de En Comú Podem y amigo personal suyo, que llegó a Barcelona gracias al dinero de su familia adinerada. Miembros de su familia aparecen como altos cargos, diplomáticos, políticos y empresarios de Perú del siglo XVIII, XIX y XX, como se puede ver con una simple búsqueda. Por tanto, esa fachada de inmigrante pobre, oprimida y explotada dista mucho de la realidad de la privilegiada miembro de la familia Ortiz de Zevallos. Por no hablar de los carísimos estudios en la elitista y privada universidad católica donde los realizó.

Estos datos, por supuesto, han sido completamente omitidos en todas las informaciones sobre su caso. Han sido varios medios los que se han hecho eco del caso: ABC (no deja de ser sorprendente que ABC se haya convertido de repente en un medio anticolonialista e indigenista), La Vanguardia, Público, El Salto o Kaos en la Red. En dichos medios tampoco se exponen las críticas que se hacen, respetuosas, sobre su posición política y sus privilegios de clase, por parte de militantes de izquierda. De esa forma, se está estigmatizando a las personas que solo hacen una justa crítica política a Daniela: de repente, todas esas críticas, son tachadas de ultraderecha. Es decir, se ponen a la misma altura que la de posiblemente desaprensivos que solo atacan a Daniela por lo que denuncia, no por las contradicciones entre su clase social y su discurso. 

Algunas de esas críticas son, precisamente, de personas del feminismo y de la izquierda a las que Daniela Ortiz ha estigmatizado en las redes sociales, aprovechando su faceta de "activista" y aprovechando su buena relación con los movimientos alternativos en Barcelona, de los que cabría hablar largo y tendido, pero eso daría para otro artículo. De hecho, la realizada por Mimunt Hamido es muy recomendable leerla, pues muestra la doble vara de medir de dichos movimientos. Mimunt es una mujer de país musulmán que ha recibido ataques y amenazas por combatir desde el feminismo discursos contra la mujer, mientras Daniela Ortiz la machacaba por sostener esos discursos, apoyando un supuesto feminismo de corte religioso. 

Y cabe preguntarse: Aunque el discurso de Daniela Ortiz pueda ser correcto. ¿Es lícito que lo haga ella, teniendo unos orígenes tan privilegiados?¿Con qué derecho puede ella tachar de "privilegiados" y "vividores" a trabajadores que cobran salarios de miseria?¿Por qué en ningún momento la crítica de Ortiz sale de la dicotomía blanco-racializado, eludiendo en todo momento el carácter de clase social?¿Quizá por miedo a perder los privilegios multiseculares de su familia?¿Por qué aquellas personas peruanas que han recriminado a Daniela Ortiz su estatus social y que conocían a su familia eran tachados de "colonialistas" por ella y sus palmeros?¿Por qué todo aquel que te ha hecho una crítica política ha sido tachado de racista, aunque jamás hiciera alusión alguna a tus orígenes (salvo a los de adinerada y criolla de apellido)?

¿Por qué Daniela Ortiz se ha negado a denunciar las amenazas que existían contra ella?¿Por qué argumenta que se debe al miedo a la expulsión si gozaba de permiso legal de residencia, como ella exponía en una entrevista?¿Cómo es que ese miedo jamás lo mostraba cuando realizaba performances en público, mucho más arriesgadas y que podían acarrear detenciones?¿Por qué aprovecha para cargar contra una "izquierda" con la que tiene especial obsesión?¿Por qué detesta el comunismo como ideología y carga siempre contra él, quizá por su clase social?¿Por qué insultaba al idioma catalán, tachándolo de colonialista y negándose a aprenderlo, si ella siempre habla en castellano y no en una lengua indígena?

Y esto, que es una simple anécdota y el desemascaramiento de una impostora, sirve para retratar a cierta parte de la izquierda, perdida en el laberinto de la posmodernidad. No hay partido catalán ni de ámbito estatal que no haya sacado la cara por Daniela y se haya dejado atrapar por el sentimentalismo barato: Una pobre artista oprimida ¿quién no va a mostrarle su apoyo? Y si a eso le sumamos sus buenas relaciones con la pequeña burguesía artística de Barcelona o en el conglomerado del movimiento "social", especialmente en estos movimientos que inciden en aspectos raciales y no en la desigualdad social, donde Daniela se sentía como pez en el agua, tenemos el caldo de cultivo perfecto para convertir a una rica descendiente de las familias más tiranas de Perú en una pobre oprimida. Lo cual no quita que merezca apoyo si ha sido amenazada, pero sin dejar de separarlo de la crítica política que también merece por lo expuesto anteriormente. 

Esperando el regreso de Daniela Ortiz de su "exilio" en poco más de dos meses. A su llegada al aeropuerto de El Prat, será recibida como una estrella y proclamada Virreina de Cataluña por esa izquierda "alternativa" que no sabe ni donde tiene la cabeza. Que otra cosa no, pero clase, tiene. Vaya si la tiene. Una Ortiz de Zevallos, Algo así como si la Duquesa de Alba se hubiera ido a EEUU a tachar de privilegiado al currante de un supermercado de Arkansas. 

25 mar 2020

Reflexiones en cuarentena: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? (Primera parte)

Llevamos ya varios días encerrados en casa algunos y otros obligados a trabajar y ese exceso de tiempo nos está permitiendo pensar mucho. Pero esos pensamientos se disipan por el ruido. Ruido de unos sectores y otros, ruido de propaganda cada vez más cansina y burda, unos para defender a capa y espada lo que haga el Gobierno como palmeros, otros para criticarlo buscando réditos electorales en medio de la mayor catástrofe que ha vivido España desde la dictadura y la posguerra.

Lo primero que debemos tener en la memoria son las víctimas: 2.800 personas a día de hoy, la mayoría ancianos, ancianos que lucharon, que consiguieron mejoras que nosotros disfrutamos y a los que, por mucho que nos duela, no hemos sido capaces de proteger todo lo que deberíamos. Les hemos fallado. Y todo esto no es un accidente del destino ni hay que dejar para mañana para reflexionar que nos ha traído a este lugar. Hay muchas razones, pero hoy quiero centrarme en las más recientes. Dejaré para otro artículo las estructurales, que las hay y son más importantes si cabe que las más inmediatas: Desindustrialización, capitalismo, recortes sanitarios, privatización de la atención a mayores, etc.

1. El papel informativo y de servicio público de una ínfima minoría, silenciada e insultada.
Desde hace unos días hay una estúpida carrera de algunos (o mejor dicho, de muchos) por mudar la piel e ir de eruditos, sabíos, avisadores, adelantados en el conocimiento del COVID-19. Y una carrera igual de estúpida de otros por vender a todo el mundo que esto no se podía saber, que es muy fácil hablar a posteriori, para tapar su escasa capacidad de autocrítica. La realidad: Unos y otros, salvo una ínfima minoría, se dedicaron a tranquilizar a la población: Unos por situarse en la órbita del Gobierno (con excepción de Yolanda Díaz, la única miembro del Gobierno que tomó medidas y fue desautorizada por Sánchez y los empresarios) sin la más mínima autocrítica ni ética periodística; y los otros por no perjudicar a las empresas que les alimentan y les brindan millones en funcionamiento y en publicidad. 


Mientras todos los medios al unísono, los "expertos" y las Autoridades nos tranquilizaban en España, la OMS, científicos no empotrados ni con el poder ni con las empresas y China estaban avisando al mundo de la catástrofe del COVID 19. En mi caso, los vídeos de un joven vasco llamado Jabiertzo y su novia china, Lele, que viven en Wuhan y que informan sobre el terreno de China, me ayudaron a comprender la magnitud del problema. Los seguía desde que los medios occidentales se dedicaron a hacer pasar a yihadistas sanguinarios que actuaban en Siria como "represaliados" del régimen comunista chino y ellos elaboraron un vídeo explicando la realidad. Sus vídeos sobre el COVID-19 dese enero me ayudaron a comprender la magnitud del problema: Como Occidente informaba de forma tremendamente alarmista sobre China y cambiaba el discurso a tranquilizador cuando se hablaba de Occidente. O cuando a mediados de febrero solicitaban aplicar las medidas chinas en Italia y España.

Pero ellos no fueron los únicos que advirtieron. Hubo gente que sin tener mucho que ver y sin causarme ninguna simpatía, también lo hicieron en España. Uno fue Iker Jiménez, periodista de Cuarto Milenio. Debo reconocer que el personaje me inspira poca confianza y está escorado a la derecha, pero el programa que hizo fue impecable, con asistencia de expertos y científicos. Otro fue Pedro Cavadas, cirujano, el 30 de enero, avisando del virus en Espejo Público. Tras el reportaje, EL PAÍS publicó un artículo tachándole de alarmista y entrevistando a "expertos" (pagados para engañarnos, porque no dijeron la verdad) que le acusaban de cínico e irresponsable. A Iker Jiménez le tacharon de lo mismo. Resultó que tenían razón, mientras los que iban de periodistas serios y referentes, ahora recurren al "No se podía saber". No, no os dió la gana informar, porque sois unos estómagos agradecidos. 


2. El papel propagandístico y de ocultación de la mayoría de medios de comunicación y "periodistas" de este país. Una gran mentira que ahora pagamos. 

Solamente inicialmente, cuando el virus estaba solo en China, las informaciones eran alarmistas y exageradas (con el propósito de perjudicar a China, porque todos los medios de comunicación de masas en España siguen la agenda de EEUU). Entonces las noticias eran de represión, muertes y cadáveres sacados de casa: Sí, lo mismo que ocurre ahora aquí, pero que se titula con otras palabras.

Pero una vez el virus saltó a Europa, los medios hicieron lo posible por minimizarlo. Desde EL MUNDO hablando de que era una enfermedad que se curaba con un paracetamol a finales de febrero a los vídeos de EL PAIS y la SER con Iñaki Gabilondo llamando idiotas a quienes se alarmaban, la entrevista del Hormiguero donde Mamen Mendizábal se tronchaba de quienes mostraban alarma o el programa "científico" de TVE donde se llevaba a "expertos" a hablar del COVID como una simple gripe. Iñaki Gabilondo se quejaba de la cancelación del Mobile de Barcelona y tachaba de "alarmismo" el coronavirus. Lorenzo Milà calificaba lo ocurrido en Italia, con varios muertos, de una simple gripe que solo afecta a los ancianos, recibiendo el aplauso de muchos afines al Gobierno. EL PAÍS tachaba de machistas a quienes les preocupaba la epidemia. En Libertad Digital tachaban al virus de comunista y de que pretendía parar la economía y a los que avisaban de alarmistas. Y Federico Jiménez Losantos, para no incomodar a las empresas que le sufragan, daba lecciones de lo poco importante que era el COVID-19. O varios periodistas de EL MUNDO se burlaban del COVID-19 y tachaban de alarmista a la gente. E incluso un Editorial del 6 de marzo insultaba a Yolanda Díaz, la ÚNICA miembro del Gobierno que tomó en serio la crisis del coronavirus, por una guia de protección a los trabajadores, alinéandose el diario con Sánchez y la CEOE, que acusaban a Diaz de crear alarmismo. Y que decir de ElDiario, de Nacho Escolar, aleccionandonos con supuestos expertos sobre los motivos para no alarmarnos por el coronavirus a principios de febrero o virólogos expertos que nos vendían que el COVID-19 no era nada.
O su cómico Ordozgoiti llamaba gilipollas y cuñados a quienes advertían de la pandemia.

He querido recopilar los máximos posibles, pero hay multitud de programas en Antena3, Telecinco, la Sexta, TVE o cualquier cadena española durante febrero y principios de marzo en la misma línea. La mayoría mintieron a la población y, lo que es más grave, generaron una sensación de falta de peligro que ayudó a la propagación. Porque si es una simple gripe, si no pasa nada, si se cura con un paracetamol ¿para qué tomar precauciones? La irresponsabilidad de quienes debían haber informado a la gente ha sido mayúscula. Y lo más gracioso: Unos lo hicieron por seguir sin crítica la línea del Gobierno, otros por no perjudicar a la economía y a las empresas. A ninguno les importó la población ni pensaron en ella. Y cuando ya no se puede negar la evidencia, la cosa es graciosa: Unos tachan a todo el mundo de sabiondo, de caraduras, de pretender dar lecciones a posteriori, como si no existieran informes de China y la OMS que alertaron del peligro e incluso artículos en EL PAIS escritos en octubre de 2019. El mismo EL PAÍS, para salvar y lavar la cara de sus periodistas publicó esta entrevista a un científico, hablando de exceso de "confianza" y que "nadie esperaba esto". Y los otros, afines a la derecha, critican a estos otros por lo mismo que ellos, mayoritariamente, también hicieron. A ninguna persona razonable se le escapa, con tirar de hemeroteca, que es puro postureo.


Si hay algo que nos debemos hacernos mirar: La izquierda alternativa, en lugar de tener un discurso alternativo al del Gobierno, ha ido a rebufo de los medios y los palmeros del Gobierno PSOE-Podemos, y es una lástima. Porque en este momento tocan análisis y toca analizar lo que está pasando, no subiéndonos al carro socialreformista acríticamente. 

3. El papel de los "expertos". 

En toda esta crisis se nos ha pretendido vender que había que hacer caso a los "expertos". Es decir, hacer caso a los virólogos, epidemiólogos, científicos. Puede ser una buena recomendación, claro que sí, pues el resto de la población desconocemos las pandemias. Pero no se nos puede olvidar que eran virólogos los que desde las cadenas de TV nos hablaban de una "simple gripe", eran epidemiólogos los que desde algunos medios de comunicación nos instaban a no preocuparnos por el coronavirus, eran expertos los que tacharon el COVID-19 de simple catarro o afirmaban que los asintomáticos no contagiaban. Y en esto lo viví en mis carnes hace días: trabajo de profesor en el primer centro de la Comunidad Valenciana con un alumno con coronavirus. Ante el nerviosismo generado, la Consellería de Sanidad, presidida por Ana Barceló, la consejera del PSOE que afirma que los trabajadores de la Sanidad valenciana se contagian porque quieren, nos envió a dos expertos al centro para mentirnos y tranquilizarnos. En aquella reunión se nos informó de cosas que los mismos virólogos ahora refutan, se dijo que no había que desinfectar el centro y que teníamos que seguir trabajando. Durante 10 días, mientras el Congreso se desinfectaba o se cerraban centros escolares en otras comunidades, el nuestro no lo hizo. No solo nos engañaron, pusieron en riesgo a familiares, alumnos, profesorado y trabajadores del centro por puro cálculo político y para capear el temporal. 

Cuando se nos dice que tenemos que confiar en "expertos", se nos olvida que estos expertos también tienen unas servidumbres. Que algunos de ellos cobran de entidades privadas o gobiernos, que hay algunos de ellos que priman el interés personal o servir a quien le paga antes que a la ciencia. Por eso, muchos de los que han salido en TV nos tranquilizaban mientras otros que afirmaban y alertaban del peligro eran silenciados, conociendo ahora que la verdad y la objetividad estaba en los segundos y no en los primeros. Así, se puede entender que "expertos" asesoraron al Gobierno durante este tiempo.  

4. El 8M y Vistalegre

Antes de enumerar la cadena de errores garrafales del Gobierno en esta crisis, donde ha actuado tarde, mal y a destiempo, es preciso detenernos en el 8M. Queda claro que existe una sensación generalizada de que ciertos sectores pretenden poner el foco en el 8M como principal fuente de contagio. Es una exageración tremenda, porque los datos de Andalucía, Murcia o varias ciudades lo desmienten. Y en esos análisis interesados se obvía la cantidad de eventos multitudinarios celebrados ese mismo fin de semana, concentraron a gran número de personas, sobre todo en Madrid, donde el foco de contagios estaba ya descontrolado el fin de semana del 6 al 8 de marzo, lo que debería haber motivado, al menos en Madrid, la suspensión de esos actos como la suspensión de clases, algo que no hizo ni el Gobierno ni tampoco la Comunidad de Madrid, que esperó al 10 de marzo para hacerlo. Realizar los actos que se hicieron en Madrid, tanto el 8M como el mitin de VOX fueron de una enorme responsabilidad por sus organizadores y por los poderes públicos. Solo hay que ver el alud de contagiados y como tras esos actos el número de contagiados en Madrid se disparó un 2500%. 

Pero si hay algo que señalar respecto al 8-M y fue su papel ralentizador debido a la pugna durante toda esa semana del Gobierno por controlar la marcha. La marcha era gubernamental más que reivindicativa y las dos patas del Gobierno pugnaron por su control. Esa pugna, visualizada en la polémica Ley de Libertad Sexual durante esa semana y la batallla entre el PSOE y Podemos, mientras el COVID-19 y su avance eran sistemáticamente ignorados, contribuyó de forma decisiva a que no se tomasen medidas y a que, pese al informe de la Agencia Europea, el Gobierno mantuviese la marcha, priorizando sus intereses a la salud pública. Y claro, al no suspender la marcha, ¿cómo se iban a suspender partidos de fútbol o el mitin de VOX? La Comisión organizadora de la Marcha del 8M en Madrid, controlada por afines a Podemos, competía por el control de la marcha contra sectores reacios a la legalización de la prostitución, como quedó palpable tras las agresiones a militantes abolicionistas en la marcha. El 8M y la lucha por su control hizo que no se tomasen medidas (y ojo, en el 8M había miembros del PP y Ciudadanos que ahora claman contra la marcha). Ni las organizadoras ni las convocantes han salido a decir nada ni a entonar el mea culpa ante su enorme irresponsabilidad, esperando a que el temporal escampe, como si la sociedad fuese a olvidar el infantilismo cometido y la gravísima irresponsabilidad, a la que se sumó un Gobierno que debería haber primado la salud de todos a sus intereses y que ahora reconoce ese dato. No servirá tachar de machista a quien señale su error histórico, que rara vez se olvidará, haciendo daño a un movimiento legítimo por ausencia de autocrítica e infantilismo irresponsable.

Y en el otro lado, idem. VOX programó un contraacto al 8M en Madrid, a pesar de los datos existentes y conociendo que su Secretario General había estado en un foco de infección y que estaba resfriado. Su irresponsabilidad no solo permitió aumentar los contagios en Madrid, sino extenderlos por la geografía española, con casos detectados en Huesca, Sevilla, Alicante, Valencia y varias provincias. Y del mismo modo, optaron por callar y esconder la cabeza, esperando a que los errores gubernamentales hicieran olvidar su irresponsabilidad, tras poder parapetarse en que "las del 8M habian realizado su acto", olvidando que la manifestación del 8M era provincial y su acto nacional. 

5. La gestión de la crisis por el Gobierno: Solo Yolanda Díaz se salva

La gestión ha pecado de improvisación y actuar tarde, en cierto modo, por lo ya comentado arriba. Desde la recomendación oficial del Ministerio de hacer "vida normal" si se venía de una zona de riesgo el 26 de febrero a la minimización del problema durante febrero, cuando ya empezaba a haber casos locales y Simón, como portavoz del Gobierno en esta crisis nos deleitaba con la frase "España no tendrá más de uno o dos casos leves". Incluso cuando los contagiados empezaban a aumentar y quedaba claro que ya no eran contagios de Italia, sino casos producidos localmente, el Ministro llamaba a la calma y a la tranquilidad o su ministerio se negaba a cerrar escuelas y colegios, a pesar de que los científicos, a los que no hicieron caso, avisaban que eran principales lugares de propagación del virus. La Comunidad de Madrid se adelantó a ello, tardando el Gobierno 4 días en hacerlo en el resto de España. La descoordinación y la tardanza del Gobierno en aplicarlo hasta el jueves, junto a los mensajes lanzados desde febero tuvo un efecto devastador: En Madrid se tomaron como unas vacaciones escolares y los residentes de esta comunidad empezaron a viajar, expandiendo el virus desde el foco descontrolado. Para colmo, el Estado de Alarma se anuncia el viernes pero se aplica el sábado, contribuyendo a esos desplazamientos, fruto de la irresponsabilidad de los multipropietarios de vivienda de varias comunidades. 

La tardanza, desde que el foco se descontrola en Madrid el 4 de marzo hasta el Estado de Alarma hace que la cifra de contagiados pase de 105 personas a 4.176. Tardanza aplicable no solo al Gobierno central, sino también a la Comunidad de Madrid, que pese a la labor propagandística -bastante exitosa, por cierto- durante esta crisis, fue incapaz de monitorizar los nuevos casos y fue la primera comunidad con brotes descontrolados, cuando las competencias sanitarias pertenecen a la Comunidad Autónoma. De hecho, ante el caos en residencias de ancianos en su Comunidad, en las que surgió el primer brote descontrolado de España, Ayuso, muy reclamante tras el Estado de Alarma, rechazaba que el Ejército interviniera en las residencias. Cuando se hizo (y esta sí fue una medida buena del Gobierno), encontró un auténtico campo de los horrores, por lo que cabe preguntarse ¿a quién protegía Ayuso al rechazar la intervención y desinfección de residencias de ancianos?

La tardanza gubernamental solo tuvo una excepción: Yolanda Díaz, quien ya el 3 de marzo presentaba una guía para proteger a los trabajadores del COVID-19, ante los 60 casos que España tenía ya ese día. La respuesta fue inmisericorde con la única persona sensata de todo el Gobierno que advertía del peligro: Fue desautorizada por Pedro Sánchez, fue desautorizada por la patronal y los editoriales de la prensa se cebaron con ella: tanto EL MUNDO, Libertad Digital y OKDiario, tres de los medios más conservadores, criticaron a la Ministra sin piedad. De hecho, fue silenciada conjuntamente tanto el PSOE como por Podemos. Fue el único miembro del Gobierno que vió venir el desastre, pero todo el establishment mediático, económico y gubernamental fue a por ella. No hace falta ser muy listo para saber que hubiera pasado de plantearse una cuarentena cuando Yolanda Díaz advirtió de lo que se venía encima. Pero todos los que ahora reclaman medidas duras desde la derecha criticaron a Díaz cuando avisó, incluso cuando pidió medidas más contundentes que ahora otros reclaman, mientras bendicen el papel de Nadia Calviño, la artífice de que el Estado de Alarma no se aplicase antes. Puro postureo, la cuestión es rascar votos.


 6. El papel de la oposición de derechas: De quejarse de las medidas a proponer mano dura pasando por VOX animando a medidas para aumentar los contagios

Si el Gobierno ha estado desacertado, la oposición ha hecho otro tanto. Ya hemos indicado las críticas a Yolanda Díaz. Pero también la estrategia de estar "en el plato y las tajadas" de PP y Cs: De querer estar en el 8M y apoyarlo de forma irresponsable por figurar a quejarse de ello 3 días después. O de criticar la indecisión gubernamental y la falta de medidas y que te pillen celebrando el 10 de marzo una comilona en plena alerta de coronavirus. Si a eso le sumamos los años de recortes sanitarios y de privatizaciones, no hace falta saber como estaríamos ahora. De hecho, no debe olvidarse que por muchos errores iniciales cometidos por el Gobierno en la crisis del COVID-19, llevan 2 meses gobernando y el PSOE poco más de un año. Las carencias de presupuesto, la falta de medios, los defectos estructurales del sistema sanitario, teniendo en cuenta que siguen siendo los presupuestos prorrogados de la época, no son de este Gobierno (sí lo es la imprevisión y la falta de iniciativa).  

De VOX directamente es mejor ni hablar, porque solo a sus fanáticos y fundamentalistas seguidores les puede parecer sensato cualquiera de las cosas que han hecho y propuesto. Durante la crisis han estado callados, dejando que sus mamporreros en las redes hicieran el trabajo sucio o directamente inventasen bulos y falsas informaciones  (curiosamente, la mayoría de ellas en aquellas comunidades donde forman parte del Gobierno regional del PP y Cs o donde le dan soporte). Mientras trataban de tapar el irresponsable acto de Vistaalegre, foco de varios contagios en varias comunidades o acababan creando un conflicto diplomático con China, que les obligaba a borrar un tweet, justo cuando el país asiático es el principal proveedor y donante de mascarillas a España; dos de sus diputados se saltaban la cuarentena acudiendo al parlamento de Andalucia y en Alicante otra diputada daba positivo e inclumplía el protocolo de Sanidad (que instaba a no visitar el Centro de Salud), poniendo en cuarentena a cuatro trabajadores sanitarios. Pues bien ¿cuáles han sido las propuestas de los ultras? La primera, quejarse del Estado de Alarma tras haberlo solicitado y proponer que los comercios siguieran abiertos, lo cual dispararía los movimientos y haría que el virus pudiera expandirse. Y la segunda dejar sin sanidad a los inmigrantes irregulares, haciendo que deban pagarla. La medida ya de por sí es inhumana, pero en plena pandemia es un atentado a la salud pública de los 47 millones de habitantes de España, hayan nacido donde hayan nacido, tengan o no situación regular: al no poder ser atendidos por motivos económicos, los contagiados dejarían de ser vigilados o puestos en cuarentena y expandirían exponencialmente los contagios por todo el país.

Por si fuera poco, acaban de votar en contra de derogar el despido por baja médica en plena crisis del COVID-19. Son un peligro para la salud pública.


7. La no paralización de la actividad productiva. 

Una de las cosas más incomprensibles es el mantenimiento de sectores no esenciales. Banca privada, construcción, industria no esencial, limpieza viaria, servicios municipales, correos, paquetería no esencial, etc. Son multitud los sectores que siguen trabajando, exponiendo a millones de trabajadores españoles innecesariamente. ¿De qué sirve tanto #QuedateEnCasa, tanto Estado de Alarma o tanta multa que se está poniendo a quienes salen a la calle si al final millones de personas siguen saliendo diariamente, hacinados en el transporte público, por seguir desempeñando una actividad que, en estos momentos, no es ni necesaria ni imprescindible? De esta forma, el Gobierno se plega a los empresarios y la patronal, desprotegiendo a los trabajadores. ¿Esto lo debería hacer un Gobierno que presuma de ser de izquierdas? No. Y han sido muchas voces las que han solicitado la paralización de las actividades no esenciales: lo hicieron Pablo Iglesias y Yolanda Díaz (la miembro más competente del Gobierno en esta crisis) al comenzar el Estado de Alarma dentro del mismo Gobierno, lo hizo el sindicato CGT un día después y lo han hecho presidentes autonómicos del PP como López Miras, del PSOE como Ximo Puig, de JXC como Quim Torra en Cataluña. ¿Pasará como en Italia y lo adoptaremos cuando tengamos 5.000 muertes? Parece que vamos a eso. Y habremos perdido un tiempo precioso pero, sobre todo, muertes evitables por primar la economía a las personas, algo de lo que deberíamos aprender de China, tan denostada en los medios de comunicación occidentales.

Para concluir....


Este escrito lo he ido meditando estos días y quedarían muchas cosas por indicar, que son las estructurales, porque todo esto no sucede solo por un Gobierno que toma malas decisiones, gobiernos autonómicos más ocupados en sumar puntos que en solucionar o salvar vidas. Esto tiene unas causas estructurales también, errores arrastrados desde hace años y décadas. Y me niego a aceptar que no hay que señalar culpables. ¡Por supuesto que hay que hacerlo, máxime en una situación como esta! Hay gente que ha dejado España con un gasto sanitario esquelético, que ahora se paga; hay empresarios que se han lucrado con residencias de ancianos y han provocado varios centenares de muertes evitables; hay grandes capitales que se llevaron la producción a China y el SE asiático para ganar más, dejando España desindustrializada, incapaz ahora de fabricar mascarillas. Hay responsables y corresponsables a los que hay que señalar. 

El punto positivo de todo esto es la clase trabajadora y su batalla para combatir esta pandemia: Los trabajadores de la Sanidad y la Medicina, los transportistas, mal pagados y explotados, que nos dan de comer; los trabajadores de supermercados y tiendas, que nos facilitan producto; los estibadores, los trabajadores del campo, los empleados de cuidado y limpieza y muchos otros trabajadores que siguen haciendo que este país no se hunda más de lo que otros ya lo han hundido. Ellos nos sacarán de esto, como siempre ha sido. Tenemos poca memoria, pero en esta sociedad donde estos trabajadores eran ninguneados, a veces acusados de privilegiados, muchas mal pagados y despreciados, ahora estamos empezando a comprender su importancia. Menos aplausos de postureo y más mejorar su valoración cuando esto pase. Porque pasará. Y es necesario que empecemos a sacar conclusiones ya, no esperar a que pase, como pretenden escurrir el bulto, esperando volver a la situación anterior, a lo que debemos negarnos con todas nuestras fuerzas y nuestra energía: Nos va la vida y la salud en ello, esa vida y esa salud que a este sistema capitalista no le importa nada, como ha quedado demostrado. 

6 ene 2020

Censura en Twitter y el descubrimiento de una nueva red social: No hay mal que por bien no venga

Durante años, he tenido varias cuentas en la red social Twitter. Mi entrada en esa red social fue casi casual a raíz del ataque de EEUU contra Libia en 2011. Tras unos meses sin utilizar la plataforma, acostumbrado a Facebook y considerando un corsé los 140 caracteres, volví para twittear sobre las manifestaciones de 2012, fundamentalmente. Fue ello lo que me hizo quedarme en Twitter y acabar consolidando mi presencia en esa red. Acabadas las manifestaciones y el ciclo movilizador de 2011-2014 y tras considerar qué podía ofrecer yo para diferenciarme de las cuentas que leía, que todas hablaban más o menos de lo mismo (siempre de aquello que los medios de comunicación convertían en tema de debate), decidí que lo que podía hacer era hablar de Historia y de política de países socialistas. Fue así como surgió "Profe Rojo" o "Al Otro Lado del Muro", nombre este último que hizo que me confundieran con una telenovela y viviera alguna de las anécdotas más graciosas que he vivido en esa red social. 

Pero es de lo poco gracioso. La realidad es que la dinámica de esa red social ha acabado siendo la contraria: Aprender a decir las cosas de una manera que pueda no dejar resquicio a la malinterpretación o que te monten un flame. En estos años, las amenazas, insultos, barbaridades e incluso calumnias (borradas despues, en algún caso con disculpa, en otros sin ella) han sido mi realidad en una red social en la que se supone que se trata de tener una conversación. Si no la quieres tener, puedes optar por el silencio y por bloquear. Y como una vez bloqueas no vuelves a leer, ojos que no ven, corazón que no siente.

Esto debería ser lo normal. Pero no lo es. De hecho, incluso cuando tú respondes a alguien mediante cita (si quieres debatir públicamente algo) generalmente se acaba interpretando como un linchamiento e incluso te llegan a culpar de lo que otras personas puedan decir como si tú tuvieras la responsabilidad de las opiniones de todos los que te siguen. Sucede también que quienes más se suelen quejar de que otros linchan son expertos en el arte del linchamiento. Esto viene a ser como la "mierda", que solo huele la de los demás, pero la tuya no. 

Desde un determinado tiempo, Twitter ha adquirido relevancia relativa (nunca debemos olvidar que solo un 10% de la población está allí) y su política de restricción de cuentas ha ido siendo cada vez más dura y cada vez más selectiva. Han llegado a cerrar cuentas de Ministerios venezolanos, de diarios cubanos o de la Presidencia siria, de gobiernos no afines a Estados Unidos, de periodistas sociales, de cientos de miles de tuiteros de izquierdas en todo el mundo mientras Twitter tiene pleno conocimiento del uso de bots en la red por partidos, movimientos e incluso gobiernos (sin ir más lejos, las 300.000 cuentas creadas para respaldar el golpe en Bolivia) o del uso coordinado de grupos y reportes para tumbas cuentas. En mi caso, en solo cinco meses, me han tumbado tres cuentas: una con 123.000 seguidores, otra con 46.000 y otra con 15.000.

Tras ello, movido por el cabreo de tantas horas tiradas a la basura, decidí, a recomendación de algunas personas que me respaldaron tras la censura de Twitter, probar temporalmente en una red que se le parece mucho, pero que no tiene nada que ver en realidad: Mastodón. De hecho, el asunto llegó a saltar a la prensa (imagino que no tendrían muchos temas de los que hablar en Navidad) y se creó un hastag #YoMigroAMastodon. 

Tras varios días en aquella red social, hay muchas cosas que posiblemente la hagan triunfar en un futuro. El primero y fundamental: La seguridad. Mastodón no te pide los datos personales para registrarte, tan solo un correo electrónico, preservando así la intimidad y seguridad de los usuarios.

El segundo, la neutralidad existente en Mastodon. En Mastodon no estás en manos de una empresa centralizada y norteamericana como Twitter, donde numerosas cuentas de países no occidentales han denunciado censura contra sus publicaciones. En Mastodon, incluso, puedes crear tu propia instancia con tus normas y evitar cualquier tipo de censura. Incluso se puede crear una instancia desde un país extranjero (lo que podría burlar determinada legislación represiva en materia de opinión).


Pero sobre todo el ambiente: Recuerda mucho al Twitter de los primeros años, donde se podía hablar y debatir y usarse para la conversación y el distendimiento. El buen ambiente de allí difiere a la crispación, el linchamiento y el mal rollo imperante en Twitter, que en mayor o menor medida te acababa contaminando. Allí hay gente que habla de política y gente que lo usa de pasarrato, sin que ello sea un problema. Además consta de tres ventanas: Una donde lees a la gente a la que tu sigues, otra donde lees todo lo que publican en tu instancia local (ej: mastodon social, en mi caso, mastodon.cat o mastodon.eus en otros, etc) y una mundial donde lees los toots (así se llaman en Mastodon). El ambiente de buen rollo entre los "mastodonters" se acaba contagiando. Cuando alguien entra con ganas de crispar se le suele ignorar o le "josean" (una forma de interacción allí donde se dice algo parecido a quien dice algo, bromeando). 

No existe posibilidad de citar, de modo que, la forma de responder a otra persona invita a un debate a dos al que luego pueden sumarse más personas y no a la exposición pública. Puede ser menos efectivo, pero evita el efecto linchamiento con el que algunas personas usan la citación en Twitter. Además, otro hecho muy positivo es la no visualización directa de los impulsos y faveos (equivalentes al retweet o al me gusta de Twitter), salvo que te molestes adrede en entrar en el tweet. De esa forma, la lucha de egos que en muchas ocasiones fomenta la esclavitud del fav en redes sociales se evita, democratizando la conversación (todos los mensajes tienen el mismo valor). 

Y por último, la posibilidad de debates o tratar temas que en Twitter acaban monopolizados por el algoritmo y los medios de comunicación. Eres tú quien decides lo que lees. En Mastodon no existe el algoritmo, no hay anuncios de casas de apuestas, lo cual jugaría a favor de la juventud que ingresa en redes sociales de microbloggin (en Twitter todas las semanas hay etiquetas promocionando el juego y quienes rechazan las casas de apuestas pocas veces hemos hecho hincapié en este hecho)

Lo que en principio era una mudanza por cabreo, seguramente temporal, se transforma en definitiva. Por las razones expuestas. Es cierto que el timeline podría contar con más gente, pero algunos no olvidamos como empezó Twitter, cuando apenas nadie lo usaba hasta que se generalizó.su uso. Conforme más gente sufra la censura y la invisibilidad que puede aplicar Twitter desde el 1 de enero, más gente, sobre todo aquellos que creen en actuar de forma coherente a lo que defienden, acabarán recalando en Mastodon. El tiempo dirá, pero nada se pierde por probarlo. Ojalá sean muchos quienes lo hagan y no haga falta nuevas censuras de la empresa del pajarito para que algunos se den cuenta. Y es que si de algo me arrepiento en Twitter es no haber usado la cuenta en su día para denunciar el cierre de otras cuentas de un modo más activo.

Me podréis seguir leyendo en esta cuenta de Mastodon, en este canal de Telegram y aquí.