9 feb. 2016

El siniestro espectáculo de títeres y titiriteros de este país llamado España

En plena Edad Media, el Carnaval era la época en la que, tradicionalmente, a pesar de la rigidez del feudalismo medieval, se relajaban las costumbres y se permitía la crítica mordaz, pese a los intentos de la Iglesia Católica y algunos sectores de los poderosos por acabar con esta fiesta. Durante estas fechas, y ligada siempre la fiesta a las clases más desfavorecidas, se permitía la crítica, la sátira al poder e incluso que se hicieran mofas y burlas a la Autoridad medieval. 

No deja de ser curioso que la única época en la historia de España en la que hubo fuertes restricciones e incluso prohibiciones de esta fiesta, fuese con la dictadura franquista, donde, en muchas localidades, la celebración del Carnaval pasó a estar prohibida, y a sus impulsores, se les perseguía. Lo que la Edad Media y la Edad Moderna no habían hecho, lo conseguía una dictadura franquista. Lo más sorprendente es que en 2016, cual moderna Inquisición, vivamos una nueva persecución a artistas que, repito, jamás se hubiera dado ni en la Edad Media ni en la Moderna. A veces eso de "cualquier tiempo pasado fue mejor" se cumple con bochornosa simetría.

El pasado viernes, en Tetuan, Madrid, la Compañía Titeres desde Abajo representaba una función. Posiblemente la obra no fuese adecuada para niños, aunque en la página web de la Compañía no se indica ni está clasificada como una obra infantil. Y de hecho, en el mismo Facebook del Ayuntamiento, tampoco se calificaba como infantil dicha obra, aunque en la página web del Ayuntamiento, si.

 

No voy a entrar en el debate si la obra era para niños o no era para niños. Me resulta hasta ridículo el debate. ¿Es para niños Rasca y Pica, que se emite en horario infantil, donde un ratón le disecciona el corazón a un gato? ¿Es acaso para niños los juegos que los padres compran a sus hijos?¿El Sálvame a las 5 de la tarde?
De hecho, en la noticia de LA INFORMACIÓN donde se relata el incidente, se puede leer que los padres abroncan a los titiriteros con un "Ya os vale, hijos de puta" ¿Era inadecuada la función de guiñoles y estaban los padres enfurecidos de qué les hablasen de ocupar casas pero llamar hijos de puta a adultos es el ejemplo que quieren dar a niños de 6 o 7 años?




La obra, basada en un fragmento usado por Garcia Lorca, al que los demócratas "de ahora" y los padres con "madera de delatores del nuevo Somaten" también hubieran pedido la cárcel y el paredón, relataba la historia de una mujer a la que le oprime su casero, un policía le golpea y le coloca una pancarta para hacerle una foto y detenerla (colocándole la susodicha pancarta de "Gora AlkaETA", lo cual implica que no hay enaltecimiento ni apología alguna). Finalmente, el juez trata de condenar a muerte a la bruja, pero esta se zafa y acaba haciendo que el juez sea el que se cuelgue. 


Basta ver un fragmento del vídeo para observar como las voces de los niños son de todo, menos de alteración. Más bien los alterados fueron los padres, que, repletos de prejuicios, una escasa educación (llamar hijos de puta a unas personas sin tener en cuenta que había menores de edad) y con ganas de liar "el pollo" (en el vídeo de EL MUNDO se escucha a un padre decir "vamos a llamar a los medios de comunicación" mientras los niños continuan viendo la función) no dudaron en ejercer de "guardianes de la moral y el orden" y llamar a la policía, sin entender muy bien de qué iba la función de los titiriteros (y de paso, buscar armar el "pollo" contra el Ayuntamiento de Madrid).


La bruja y don Cristóbal from ctxt on Vimeo.


Si pinchas en Watch on Vimeo, podrás ver el video completo de Cntxt  

Viendo las formas de los padres, dudo que les molestase mucho la educación de sus hijos en la obra (de lo contrario, jamás emitirían esos insultos delante de niños). Quién sabe si son padres cómo esos que, horas antes, salían riéndose ante la muerte de un menor por acoso escolar ante las barrabasadas de un supuesto experto. Tampoco lo sabremos. La cuestión, llamaron a la policía, que a diferencia de la Edad Media, en esta democracia de cartón-piedra, la sátira y la crítica TAMPOCO se puede hacer en Carnaval. Y fueron detenidos.

A partir de ahí, la función de guiñoles, continuó. Pero no las de los titiriteros detenidos, no, la de periodistas que son correa de transmisión de los reductos más reaccionarios de la Policía Nacional. F. Javier Barroso de EL PAÍS y Carlos Hidalgo de ABC, conocidos por redactar noticias dictadas desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid, por criminalizar al 15-M y a activistas sociales, y condecorado por la Policía por sus buenos "servicios" como periodista -Barroso- comenzaron a esparcir basura entre la masa. La pancarta de "Gora Alka-ETA", que era una parodia para simbolizar la criminalización constante que se da en la actual sociedad, se transformaba en EL PAIS en "Gora ETA" y en ABC en "gritos de Gora ETA", luego rectificada. EL PAIS sigue sin rectificar su noticia.

En las redes toda una marabunta, cual 1814 gritando "Vivan las caenas", pedía poco menos que la cárcel para los titiriteros. Es sorprendente, lo fácil que se pide cárcel para cualquier cosa en este país, sin molestarse siquiera a pensar la dureza que implica y si es proporcional al supuesto delito cometido (si es que se comete delito). Quienes, desde el primer momento, vimos la aberración que significaba lo que pasaba, fuimos obsequiados con todo tipo de insultos y hasta amenazas de muerte. ¿Cómo podíamos defenderlos? ¡Etarras! ¡Cabrones! El mundo al revés. Sin molestarse en contrastar y con la carcunda (la extrema derecha, los fachas enmascarados de librepensadores y liberales, y una masa amorfa desideologizada y reaccionaria) rabiando y preocupándose de los niños de los que no se habrían preocupado de haberse tratado de un desahucio o de una carga policial a esos mismos niños, muchos, movidos por el "correctismo político" empezaron también a señalar a los titiriteros. También supuestos "izquierdistas", que no tardaron en agachar la cabeza y ceder a la presión de la carcunda mediática, colaborando en la criminalización de los artistas.

De ese día recuerdo especialmente tres casos. El de una twittera conocida como Señorita Puri, llamando hijos de puta a los artistas e insultando a quienes le pedíamos respeto para los artistas. Tiene narices que se considere una ídola de la izquierda a una tipa que, a la primera de cambio señala como y con la extrema derecha, e incluso, peor que ellos.



Después, el responsable de Podemos, Jorge Moruno, tratando poco menos que de irresponsables a los artistas por hacer lo que ellos mismos deberían haber supervisado, echando y dejando a los pies de los caballos a los titiriteros


Y por supuesto la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, que, en lugar de apoyar a los artistas o entender por la grave situación que estaban pasando, prefirió anunciar que ella misma, progamadora de la actividad, se sumaba a la denuncia junto a la Audiencia Nacional que los iba a juzgar.

Tuvo que pasar un rato, hasta ver un comunicado de alguien defendiendo a los artistas. Fue la CNT, el sindicato al que pertenece uno de los artistas, el que empezó a aclarar y a aportar algo de luz (ya que los titiriteros, sometidos a un brutal linchamiento mediático, por periodistas cuya ética aun la estamos buscando, no han podido hacerlo, por estar encarcelados). Ni había apología alguna, ni la obra era para menores, ni muchas de las burradas que se han dicho eran ciertas. Cabe señalar que los padres y testigos supuestos, entrevistados por medios de comunicación y supuestos periodistas,  llegaron a hacer afirmaciones como estas:






Acusaciones falsas como hablar ¡en vasco! -cuando los artistas son de Granada capital-, como si, dicho sea de paso, hablar en vasco te convirtiese, necesariamente, en un terrorista. O que en la obra se apuñalaban a bebés, cuando en ningún fragmento de la obra aparece el apuñalamiento de un bebé. Como estas, fueron, las informaciones que difundieron durante el viernes y parte del sábado, muchos periodistas, que ensucian y escupen en la profesión que supuestamente realizan, desde hace ya mucho tiempo en este país (casos hay para aburrir). Informaciones para poner a los titiriteros como el enemigo nº1 del país. 


Con estos mimbres, y este linchamiento, no es de extrañar, que el juez Moreno enviase a prisión a dos inocentes, llegando al paroxismo de interpretar que la pancarta, al ser, Gora Alka-ETA, hacía apología, NO SOLO A ETA, sino también a AlQaeda. Es absolutamente desquiciante. Dejando de lado que quien le pone la pancarta al guiñol es un policía y que denuncia, socavadamente, los montajes policiales, lo cual muestra lo ridícula de la acusación, dudo mucho que exista persona en la tierra que haga apología, al mismo tiempo, de un grupo fundamentalista, religioso y partidario de integrar a Euskadi en un Califato; y, al mismo tiempo, hacer apología de otro grupo, con algunas tendencias marxistas, ateo y partidario de un Euskadi independiente y socialista. Es tan ridículo y tan patético, que no se sostiene en cabeza humana. Pero bueno, parece que a la AVT, capaz de lo que sea por mantener el pienso de las subvenciones, a pesar de las acusaciones de graves irregularidades en las mismas, si le cabe. París bien vale una misa y criminalizar a los muñecos bien vale para cobrar la millonaria subvención.

Claro, que todo es surrealista, salvo que seas un juez conocido por tus tendencias ultraderechistas, que deja en la calle a un grupo falangista realizando actos violentos contra Patrimonio Público, que fue policía de la dictadura franquista y durante cuyo servicio a la misma, fue investigado después por falsear documentos para inculpar a inocentes o dejar en libertad a antiguos policías franquistas. Como sucede con el juez que ha enviado a prisión sin fianza (no como a los ladrones del PP que se llevaban el dinero de las escuelas en Valencia, que esos ya están en la calle), el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno Chamorro.

Por suerte, han sido muchos, mucha gente decente, la que, defendiendo la libertad de expresión, entendiendo el derecho a la libertad de creación artística, han pedido la liberación inmediata de los artistas injustamente encarcelados. Se ha creado una plataforma en redes sociales pidiendo su libertad, actores como Willy Toledo y otros la han reclamado también.

Pero hay unas cuantas consideraciones que hacer:

1. En primer lugar, Ahora Madrid y el Ayuntamiento, como buenos socialdemócratas, siguiendo con la tradición de la "izquierda enmoquetada" española desde 1975, han temblado al ver a la derecha y a la extrema derecha bramar, y se han acobardado. En lugar de defenderse, en lugar de salir en defensa de los artistas y presentar batalla a la derecha y a la etrema derecha mediática (Desde EL PAIS a OkDiario y toda la ristra de opinólogos en redes sociales de la cuerda), prefirieron temblar, señalar ellos también a los artistas y seguir temblando. Estaba claro que estos progres no iban a cambiar gran cosa, pero algunos, incluso, esperaban que en el ámbito cultural, fueran capaces de hacerlo. Ni eso. Un artículo, en Diagonal, resumía muy bien esto.

2. Cabe señalar que son muchas las obras donde se podría hacer un paralelismo con el caso de los titiriteros. ¿Se imaginan a los actores de El Hundimiento acusados de apología del nazismo?¿Se imaginan, a Dani Rovira, acusado de "kale borroka" por la película "Ocho Apellidos Vascos"?¿O que hubiera sido denunciada por la AVT? Es para que algunos se hagan una idea, previa desembrutización de los medios de comunicación, del esperpento, que ya empieza a ser noticia en otros países del mundo. Es gracioso que los adalides de la libertad en Venezuela encarcelen a titiriteros o artistas por una obra de teatro. Algo que, por cierto, jamás ha pasado en Venezuela.

3. La estupidez de algunos medios y algunos "fans" de AM o Podemos, diciendo que Ana Botella o el Ayuntamiento de Granada, también contrataron a los artistas. Como dando a entender que todos "contratan a delincuentes", manteniendo la criminalización de los titiriteros. Penoso.

4. Es triste comprobar, viendo escenas de una película como Noveccento, como hemos retrocedido con tanta posmodernidad. En la película se desarrolla una función de títeres en 1910, reprimida por la policía. Los padres, furiosos, apedrean a los policías, defendiendo a los titiriteros. En la España de las "libertades", los padres hacen de chivatos de la pasma y poco les faltó para apredrear, ellos mismos, cual bestias, delante de sus hijos, a los indefensos artistas.



E incluso comprobar, como escenas similares a las de los titiriteros eran ofrecidas en la Bola de Cristal en 1984-88. En aquel momento, pese a las protestas de la misma España rancia y repugnante, la misma carcunda ultraderechista, TVE, controlada por el sector guerrista del PSOE, no se amilanó ante las presiones. Curioso que tuvieran -y vergonzoso- más cuajo que estos podemitas de la "nueva política".



Cualquiera, sea cual sea su pensamiento, si hubiera defendido a Lorca, a Valle-Inclán, a Galileo o a los artistas perseguidos en su día en el pasado, no puede sino gritar, con fuerza,

#LibertadTitiriteros



Dedicado a Alfonso y a Raúl, víctimas de una sociedad enferma, de un periodismo nauseabundo y de una justicia que aún conserva el aroma a franquismo y a hueso rancio.









5 comentarios:

  1. Querido Julián, cada día mejor.

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  2. La obra no era para niños, era una sátira para adultos.
    Los titiriteros les contrataron para representar la obra y eso hicieron, la metedura de pata vino por el ayuntamiento que en la programación lo ponían como infantil.
    Lo que estén encarcelados y la denuncia es ridículo.
    El ayuntamiento ya ha cesado al que contrato sin saber su contenido y se han llevado el bofetón mediático de derechas, izquierdas de arriba y abajo, pero los titiriteros siguen en la cárcel, lamentable.

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  3. Total, absoluta y completamente de acuerdo. Un análisis certero!!

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  4. Hola profe, ¿va todo bien?

    Una twitera.

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  5. Sobre la cuestión sobre si era o no para niños:
    El motivo que pudiera haber para no calificarla para niños no tiene que ver con su supuesta violencia ni perniciosidad, sino con la dificultad de comprender el guión y cuyo efecto secundario es que se nos duerman o empiecen a dar la lata correteando para todos lados y en el mejor de los casos que se pongan a jugar entre ellos que es lo que hemos visto en los vídeos de la función. Teniendo en cuenta que en Bambi un cazador mata a su padre y lo deja huérfano, el flautista de hamelin secuestra a todos los niños de un pueblo, que en Alicia en el Pais de las Maravillas la reina de corazones no da otra orden que cortar la cabeza a todo el que se le pone por delante, en Caperucita roja un lobo malvado se come a la abuela, a la propia Caperucita y termina regurgitándolas después de que unos cazadores lo maten a palos... en fin si juzgamos con el mismo criterio a los titiriteros y los tradicionales cuentos infantiles, Walt Disney estaría cumpliendo cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad. Pero si el guión no ha detenerse en cuenta entonces tenemos que quienes han difundido en mensaje, traducido y modificado de alabanzas a ETA han sido los medios de comunicación y por ende son ellos los que están haciendo apología del terrorismo. Una vez defenestrada ETA se usa su fantasma para, como un Cid Campeador muerto siga ganando batallas para la derecha.

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