19 ene. 2013

Breve reflexión de un republicano convencido.


En 1929 la Monarquía y el régimen dinástico, que llevaba implantado desde 1875, estaba más fuerte que nunca. Nadie preveía lo que luego sucedió.

Tenemos que creernos nuestra propia fuerza. Nada se cambiará en unas elecciones, engañan y mienten quienes creen o nos hacen creer que votando en unas elecciones, manteniendo el régimen del 78, heredero del del 39, va a cambiar con decretitos.

La solución es una ruptura. Y permaneciendo en organizaciones que no lo son no vamos a ninguna parte. Debemos creernos la capacidad de cambiar, da igual que seamos pocos. Si cada día, en cada lugar, en cada reunión, en cada tertulia, defendemos con ahinco nuestras posiciones, tarde o temprano este régimen caerá.

Con que cambie de forma y se consigan romper las estructuras policiales y de represión del régimen actual, será un primer paso.  Como pasó en 1931. Quienes querían un cambio en 1931 no se metieron en el Partido Liberal, de la misma forma que quien ahora quiere un cambio, no deberia pensar que el cambio va a venir de un partido del régimen actual o una gestoria sindical. Lucharon por romper el régimen de 1875. Y lo consiguieron. Dijera lo que dijese el ABC. Dijera lo que dijera la prensa conservadora y liberal de la época: No tenían tantos complejos ni tanto miedo.

En definitiva se trata de emular a los que hicieron posible lo que pasó en 1931. Y si lo que llega de ese cambio se queda corto, ya habrá posibilidad de avanzar después, pero se habrá realizado la mitad del camino.

Todo dependerá de la creencia en nosotros mismos individualmente y como colectivo. No solo se puede, sino que se DEBE, porque nos estamos jugando mucho y el régimen actual está más tocado y hundido que nunca para la opinión generalizada, aunque conserva bien firmes las estructuras de poder que lo sustentan. 

1 comentario:

  1. "Con que cambie de forma y se consigan romper las estructuras policiales y de represión del régimen actual, será un primer paso. Como pasó en 1931."

    Estimado Julián, a mi entender esto que pones aquí no es cierto, la II República no rompió/depuró las estructuras coercitivas del Estado (sobre lo que en última instancia se apoya), la policía y el ejército.

    La mejor prueba es que el golpe que terminaría con la República la da un grupo de generales, gran parte de los cuales había hecho su carrera en la guerra colonial en Marruecos (esos africanistas de ideas políticas no precisamente demócratas y progresistas).

    En mi opinión, se tiene demasiado idealizada esa República, pero los reductos del poder (los fusiles) permanecieron esencialmente en manos de los mismos, los mismos que los tienen ahora, y los han tenido siempre en este país.

    Un saludo y ánimo con el blog, muy interesante.

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