26/11/2010

España en el abismo o reflexiones y previsiones sobre un futuro incierto y desconocido. (Primera Parte)

Estamos viviendo los momentos más trágicos de los últimos setenta y cinco años. Habrá quien me acusará de catastrofista, yo también considero irresponsable a quien ha vivido como si nada de esto estuviera sucediendo. Me refiero a la segura quiebra ordenada del Reino de España, nuestro país, país que perderá su soberanía real en este año 2011.

Y es que siendo realmente optimista auguro que esta petición de rescate llegará antes de junio de 2011. Seguramente antes, puede incluso que lo empecemos a saber después de las elecciones catalanas, conociendo a nuestros políticos. Momento en el que nuestro Gobierno deberá ir inclinado a solicitar al Fondo Monetario Internacional un préstamo para refinanciar su deuda. Por si alguien no lo sabe, el FMI es como una madre dolida ante un hijo despechado, el hijo acude a pedirle cobijo pero dicho cobijo implica que la madre decide las normas de la casa.

Mi percepción es que cuando ese rescate se produzca, rescate que es algo así como el "beso de la muerte", el FMI y los acreedores impondrán a España unas condiciones draconianas, mucho peores a las tomadas por Irlanda. Mucho peores porque la credibilidad de nuestro país está por los suelos. Y segundo porque nadie va a permitir que pueda volver a caer España y repetir errores del pasado. España es demasiado grande para caer.

Entre las medidas que propondrán, podremos llegar a ver:

- Despido en masa de funcionarios: principalmente municipales y autonómicos. Fundamentalmente interinos de sanidad, educación, ayuntamientos, contratos laborales, etc. No sería descabellado pensar en una reforma legal para poder hacerlo con funcionarios de carrera. O aplicar a rajatabla el régimen disciplinario para quitar personal. Si se aplicase una relación en proporción a Irlanda, serían 300.000-400.000 despidos en la administración.

- Anulación de todas las OPE. A partir de ese momento cualquier jubilación o baja solo se cubrirá en casos estrictamente necesarios. A ser posible con interinos para que, en caso de ajustes, se les pueda despedir fácilmente.

- Supresión de Ayuntamientos, Diputaciones y CCAA. El Estado tiene que adelgazar y tiene que haber un control de déficit riguroso, que no puede darse con 17 autonomías, no se cuantas diputaciones y ayuntamientos que dilapidan en ocasiones los dineros públicos. Se fusionarán ayuntamientos colindantes. Muchos de los servicios que hoy prestan los municipios dejarán de prestarse.

- Reducción salarial para los funcionarios que conserven el empleo entre un 5% y un 15%. Puede venir como en Grecia de la supresión de una o de dos pagas extra.

- Reduccion drástica de las prestaciones por desempleo. De los dos años se pasará a los 12 meses y con una reducción de la prestación en un 20%

- Alargamiento de la edad de jubilación y reducción de las pensiones en un 5%. Cálculo de la pensión con toda la vida laboral, lo que implicará una rebaja sustancial de la misma.

- Supresión de permisos y ayudas retribuidas para los empleados del sector público, asi como jubilaciones anticipadas.

- Saneamiento espartano de las empresas y fundaciones públicas. Despidos de trabajadores y su privatización.

- Retirada de ayudas a las familias y posible cancelación de la ley de dependencia.

- Subida de uno o dos puntos del IRPF, suprimiendose algunas deducciones o unificandose.

- Subida del IVA al 20% mínimo.

- Subida de las tasas universitarias. Prácticamente se duplicarán al reducir el Estado la subvención que realiza para que el precio sea asequible.

- Nacionalización del sector bancario que entre en pérdidas, siguiendo el principio que se ha seguido durante la crisis de "rescatar a la banca con lo que haga falta".

En el siguiente artículo trataré de hacer un análisis objetivo de como hemos llegado a esta situación y las terribles consecuencias de este cada vez más cercano plan de ajuste que supondrá el fin de la soberania económica de nuestro país.

14/11/2010

La Guardia Civil

 
 EDICION DEL EDITOR. 

Nunca me he arrepentido de escribir una entrada. Si mi percepción ha cambiado, la he mantenido, porque las personas podemos cambiar de forma de ver las cosas. Pero en este caso si veo necesario mostrar mi tristeza ante esta entrada. Tras muchas cargas, vividas presencialmente. Tras mucha represión... Mi opinión no solo ha virado, sino que es RADICALMENTE OPUESTA.

Asi que, aun conservando la entrada. Señalar de forma alta y clara. 

REPRESIÓN POLICIAL, ABUSO Y BRUTALIDAD SON LAS FORMAS DE A QUIENES EN EL PASADO IDEALIZABA EN ESTE ESCRITO. 

Nunca es tarde darse cuenta de las cosas, más vale tarde que nunca.






Hoy me apetece hablar sobre el benemérito cuerpo. Sobre el que existen muchas leyendas y muchas incorrecciones de la gente, principalmente de sus detractores, por ausencia o informaciones erróneas.

La Guardia Civil surge en el año 1844 por orden del gobierno liberal moderado de la época para poner fin a los episodios de bandolerismo que se daban en el medio rural, puesto que la seguridad pública había quedado maltrecha tras la invasión francesa y la Santa Hermandad dejó de ser operativa, puesto que era un cuerpo feudal que no podía desarrollar de la misma manera su labor en un Estado liberal que empezaba a semi modernizarse al calor del siglo XIX y la industralización.

No es cierto, por tanto, como muchos creen erróneamente, demostrando un gran desconocimiento, que la Guardia Civil se creara en la época de Franco. La Guardia Civil ha tenido la suerte de sobrevivir a los vaivenes politicos de España desde 1844, año de su creación por el Gobierno de Narváez.

Se mantuvo durante la Segunda República y al llegar la guerra se mantuvo también, salvo que se le cambio el nombre en la zona republicana para adaptarla a los nuevos tiempos, como Guardia Nacional Republicana -un nombre que hoy en día los progres de salón sin formación tildarían de facha-.

Contra la creencia que pueda tenerse y, a pesar de que algunos de sus miembros participasen en actos heroicos para el bando franquista -como en el Alcázar de Toledo- destacó por su lealtad al régimen republicano al que había jurado fidelidad. Hasta tal punto se mantuvo mayoritariamente fiel a la República, que sólo una vez corrió peligro de desaparecer y fue tras la victoria del General Franco. Según la tesis doctoral del jurista Gómez Martínez, Franco, ante la desafección de la mayoria de la Guardia Civil a su causa y su legalidad a la República, se planteó eliminarla, pero finalmente, convencido por sus hombres de confianza y ante la situación económica de la postguerra, la mantuvo, tomándose la decisión un año después con la Ley de 15 de marzo de 1940.

Durante la dictadura, como se sabe, tuvo una fama bastante asociada a la represión de la dictadura y al apoyo a esta, fama que se intensificó con el intento de Golpe de Estado de 1981 donde participaron unos cuantos guardias civiles al mando de Tejero. A pesar de ello, realmente muchos de sus integrantes eran personas que encontraban en la guardia civil una salida profesional y laboral en sus zonas de origen y que, estuvieran de acuerdo o no, tuvieron que cumplir con el cometido que el régimen imponía, igual que hacian jueces o profesores... sin que por ello se tilde a estos colectivos de nada.

Una vez en democracia, se han adaptado plenamente a esta y ejercen sus múltiples funciones, desde seguridad ciudadana a desactivación de explosivos, pasando por tráfico, unidades especializadas en violencia doméstica, GAR, TEDAX con una eficacia y una profesionalidad notable.

Y después de este resumen de su historia, me centraré en las condiciones de estos héroes anónimos de verde. De estos que han sentido en sus carnes más que nadie el zarpazo de los asesinos de ETA y han aguantado estoicamente al pie del cañon. Principalmente en sus condiciones laborales... unas condiciones laborales malas en el franquismo, con un sueldo que llegaba para lo justo y necesario y que no ha mejorado en la actualidad.

Y es que la naturaleza militar a veces se confunde con considerar a los miembros del benemérito cuerpo como si fueran robots, sin capacidad de pensar, de sentir, de decidir... como si sólo hubieran nacido para ver oir y callar. Y resulta que no es asi, que a pesar de una fuerte persecución a la lucha de los guardias civiles por tener una asociación que defendiera sus derechos, lucha que comenzó en las postrimerías de la dictadura, con el Coproper y posteriormente el SUGC, los guardias consiguieron tener unos mínimos derechos como el derecho a tener una asociación, derecho que consiguieron ya entrado el nuevo siglo XXI.

Hasta entonces todos los gobiernos de distinto signo y color habían perseguido a esos guardias valientes que pedían simplemente un trato interno mejor que el de la dictadura, pues la llegada de la democracia parecia no existir en cuanto a los derechos de los guardias civiles. Ellos, muchos de los cuales por no decir la aplastante mayoría, eran demócratas y habían aceptado el nuevo régimen, siguieron viviendo como si nada hubiera cambiado: trato semifeudal por parte de las altas esferas de la Guardia Civil, persecución de los que se atrevían a proponer la existencia de sindicatos, a pedir un sueldo más justo, a pedir un trato humano, simplemente. Mientras el resto del pais disfrutaba de la democracia, ellos seguían viviendo en sus carnes actitudes propias del régimen anterior, aun con un Gobierno socialista.

Hubo penados, detenciones, juicios, etc. Por suerte para ellos, la lucha dió sus frutos y se legalizaron sus asociaciones. Pero poco ha cambiado la situación. Son el cuerpo peor pagado del país, con unas diferencias abismales con las Policias Locales y las autonómicas e incluso un sueldo inferior al del CN de Policia. Con unas condiciones laborales que perfectamente se pueden calificar de tercermundistas y de país subdesarrollado: escasez de medios, trato poco deferente de los jerarcas de la Benemerita, cuarteles en condiciones de insalubridad y estructura ruinosos -la mayoria de los cuarteles son de la República o de años anteriores, es decir, de más de 70 años- y un sueldo que en comparación con otros cuerpos y dada la peligrosidad del trabajo que realizan poco menos que se puede calificar de infame e insultante. Para quien lo desconozca, un sueldo normal de un guardia civil con tres años de servicio se situa en 1.220 euros netos.

El pasado septiembre volvieron de nuevo a la calle, a salir para reclamar un trato decente. Salida que fue calificada de "sovietización de la Guardia Civil" por parte de algunos peces gordos que creen que aún esos guardias deben besar su mano como en el siglo XVIII.

Es de justicia que lo hagan. ¿Acaso no es una injusticia que por una misma función otros cuerpos cobren hasta 800 euros más y se jubilen más pronto?¿Acaso no es de justicia que se les trate como a personas del siglo XXI y no como a criados del siglo XIX? ¿Acaso no es de justicia que reclamen por esa promesa incumplida por el PSOE que en su programa de 2004 prometía la equiparación salarial?¿Acaso no lo es pedir más medios o cuarteles en condiciones donde hasta los detenidos y los guardias han contraído enfermedades?

No entraré en opinar sobre el futuro de la institución, pues ante este debate, lo importante sería tener en cuenta a los afectados y escuchar su voz antes de hablar desde fuera como muchas veces se hace... ¿Quien mejor que ellos para decidir sobre su futuro?

Mientras los políticos han estado poniendose medallas gracias a su trabajo y a su efectividad y profesionalidad, ellos han trabajado estoicamente pidiendo cosas que a estas alturas no deberían pedir porque deberían tenerlas por justicia y progreso. Porque cuando se han detenido etarras, cuando se ha socorrido a una mujer maltratada, cuando se ha ayudado a la débil victima de un delito frente a su verdugo, cuando se ha desactivado una bomba, cuando se ha socorrido a las víctimas de un accidente de tráfico, hay estaban ellos y ellas, y no los políticos. Los políticos han estado cuando pedían un trato justo y un sueldo decente, pero en contra de ellos, sean del color que sean.

Por ello, valga este escrito como un pequeño reconocimiento a todos esos héroes anónimos de carne y hueso por su labor desinteresada y mal retribuída, deseándoles suerte en su lucha por unos derechos que les pertenecen por justicia.