6 ene. 2011

Ley antifumadores o totalitarismo en estado puro.

Después de unos días de discusiones acaloradas en Facebook con algunos conocidos me decido a escribir. Como veréis, el tema está de rabiosa actualidad.

Lo primero, seámos responsables y vayamos por partes. Antes de desgranar lo que implica la ley, quiero dejar claro que el mejor consejo que siempre he dado es, a quien lo quiera escuchar, que no empiece a fumar. Es un vicio caro, un vicio perjudicial para tu salud. Empiezas a fumar por puro convencionalismo social estúpido, porque lo has visto en casa, porque tus amigos fumaban o por pensar que era "guay". Una vez que lo cojes, piensas que algo tan bobo jamás te va a enganchar. Produce enfermedades, enfermedades que pueden llegar a ser mortales. Todo eso esta claro.

Dejé hace cinco años de fumar durante un año. Pude conseguirlo pero al final recaí en el vicio de nuevo. Quienes nunca han fumado desconocen completamente lo que supone. Todos los días vemos en las cajetillas que "fumar puede matar". Antes era un vicio bien considerado socialmente. Soy plenamente consciente de que dicho vicio podría causarme una enfermedad. Lo sé. Y lo admito, no necesito que nadie me lo recuerde porque soy plenamente consciente de ello.

E incluso vería con buenos ojos la existencia de zonas sin humo dentro de bares, donde esos trabajadores de hostelería, así como los clientes, pudieran no ser molestados por mi humo. Para que yo tenga el derecho a tragarme mi humo -derecho, porque hasta el dia 1 existía desde hace muchos lustros- y ellos el derecho también a no hacerlo.

Fumar no me hace ser peor persona de la que era hasta ayer, con mis virtudes y mis defectos. Entiendo perfectamente a los no fumadores. Seguiré, a pesar de ser fumador, explicando a mis alumnos, si toca, las desventajas de fumar que aprecio en mi: la dependencia, el gasto de dinero, la salud.

Pero una vez dicho esto, no estoy a favor de que se me trate como a un apestado, como a un delincuente e incluso con un asesino. Sin darnos cuenta se está enfrentando a unos españoles con otros a propósito de nuestro estilo de vida, estilo de vida que hasta ayer era totalmente aceptado e incluso impulsado desde las Instituciones. Ver noticias como la de la detención de un fumador como portada de las noticias como si eso fuera lo más interesante en un pais con 4, 5 millones de parados y situaciones sociales verdaderamente dantescas es directamente una aberración. De golpe y porrazo se nos quiere asimilar a una nueva especie de parias, de delincuentes a los que hay que perseguir y castigar porque sus derechos naturales como personas no valen nada solo porque se contraponen a los derechos de otros... en lugar de hacer posible el derecho de ambos.

Como durante años, las autoridades sanitarias no han sido capaces de velar también por el derecho de los no fumadores -no eran los fumadores quienes lo hacían sino la ley que lo permitía, no lo olviden- ahora toca "la revancha". Y ese placer en quien hasta ayer era en cierta manera la persona carente de todos los derechos, el derecho a poder estar en un bar sin tener que fumar el cigarro del fumador de al lado (aunque existían bares sin tabaco y discotecas sin tabaco) y ahora es el único que los tiene, luego rapidamente una clase politica corrupta ha encontrado la forma de desviar la atención: ahora esta diciendo a todos esos no fumadores que pueden devolver la jugada que ellos mismos han permitido. Se abre la veda de la persecución. Y muchos no fumadores han picado el anzuelo. Ahora pueden sentir el poder que hasta ahora no han tenido. Ahora pueden vengarse de esos nuevos delincuentes que les tiraban el humo -posiblemente sin pensar que eran esos mismos gobernantes los que lo permitían-. Y algunos, que no todos, cegados por ese poder que les han regalado, se han dejado cegar por él, hasta el punto de considerar peor persona o mala persona al mismo que hasta el dia anterior era una excelente persona. Penoso.

Las llamadas y opiniones puramente fascistoides del político animando a la gente a denunciar al infractor me parecen propias de un régimen totalitario, como penoso se me antoja que se le dé más importancia a la ley anti-fumadores (que no anti-tabaco, no nos engañemos porque si quieres prohíbes la venta y no te dedicas a penalizar el consumo, dividiendo a familias, amigos, ciudadanos, a la vez que siguen recaudando y amplian los lugares de venta de tabaco) que a la situación económica actual, peor y mucho peor de lo que nos tratan de contar. Los ineptos rectores públicos ofrecen carne fresca con la que entretener a un pueblo que necesita justicia, y que acepta aplicar esta contra un nuevo enemigo: los fumadores.

Tendriamos que agradecer al Gobierno que se preocupe de mi salud si no fuera porque han animado a algunos españoles a que nos traten como a delincuentes y porque al mismo tiempo llevan el pais a la ruina más absoluta, a la miseria, a pasar calamidades y padecimientos. Y eso si que es un crimen de lesa humanidad. Además de que los narcotraficantes están en la carcel mientras que el tabaco lo suministra ese mismo Estado que prohibe, no obstante, ejercer la acción por la que el se lucra.

Además, si de verdad quieren ayudarnos a dejar de fumar: ¿por que no se financian los tratamientos contra el tabaco?

Siento al mismo tiempo si alguna vez a alguno de esos amigos no fumadores les he molestado con el humo que la ley me permitía consumir, hecha por los mismos políticos que ahora nos enfrentan entre nosotros. Pero tengo que decirlo alto y claro. No soy un criminal, no soy un delincuente ni tampoco una mala persona. Un adicto, puede. Gilipollas, también es posible, porque hay que serlo un poco para consumir una droga legal. Pero no un criminal. He sido, soy y seré siempre un fumador, fume o no. Si consigo dejar de fumar (con lo que dejare de costear esos impuestos que el Estado que ahora me persigue se lucra) un ex fumador, pero respetuoso con quien fume y con quien no. Porque yo no clasifico ni juzgo a las personas por sus ideas, su trabajo, sus gustos o sus aficiones. Algunos de esos que ahora apoyan la persecución de unas personas por sus hábitos deberían plantearse si no serán ellos los siguientes "perseguidos". Como lo fueron los controladores..... ¿Quién será el siguiente?

Me encanta gozar de mi libertad individual. Por eso voy a pelear por una ley racional y justa contra el consumo del tabaco, voy a pelear por erradicar el hábito desde la educación y no desde la represión, y voy a pelear por mi libertad para decidir lo que yo quiera hacer con mi vida. Aunque sea negativo para mi, eso ya lo decido yo.

Contra el tabaco y contra la intransigencia. Y contra las miserias de algunos que ocultan en el fondo el disfrute de un poder de "coacción" que hasta ayer no tenían.

La libertad individual no se negocia. La de todos, no sólo la de unos pocos.

3 comentarios:

  1. Yo no lo podía haber expresado mejor... eres grande Julian.
    Luchemos todos por nuestra libertad y por nuestros derechos.
    Intentemos entre todos seguir siendo un país con democracia y no con una dictadura maquillada.

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  2. Julian: Estupendo este artículo, tengo pagina web y me gustaria publicarlo en ella, siempre que me autorices y haciedo referncia expresa ti y a tu blog.
    Mi pagina es http:\\maestepar.jestepar.com
    Sigamos unidos para vencer a estos indeseables socialistas de poca monta, pero mucho daño.
    Un abrazo
    Miguel Angel

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  3. Que la ley no está bien hecha... en eso estoy de acuerdo. Hay errores demasiado graves como la facilidad en hacer denuncias, la imbecilidad de haberla hecho ahora cuando se hizo una hace 4 años que no sirvió de nada, o la normativa en alrededores de lugares sanitarios.
    Pero que la normativa debe de estar, eso es evidente. Soy exfumador y mi pareja fuma, siempre he apoyado aguantar el humo en locales por ella y por amigos que tengo... pero después de tantos años en que lo hemos soportado no era ya el momento en que sean los fumadores los que miren por la gente que tienen alrededor?
    Los fumadores solo debeis de ver una cosa, es que dentro de unos años ni recordareis el porque fumabais en los locales, ya pasó lo mismo en los trabajos, ahora nadie podria fumar en su lugar de trabajo.

    Todas las quejas siempre me hacen reir porque en realidad el tabaco no aporta nada de nada, ni sirve nada más que para perder tiempo.

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